El Décimo Capítulo: Reflexiones sobre la edición 2019 del Corona Capital.


Aclaración: Todas las reflexiones y pensamientos expresados en este artículo son únicamente mi opinión y para uso exclusivamente como recomendación (o no) del Corona Capital y los artistas que se presentaron. Pueden dejar comentarios expresando su opinión, éste, finalmente, es un espacio libre. 

 
 
¿Qué es lo que se supone que tenemos que esperar de un festival de música? 
 
(Voy a hacer un paréntesis previo a contestar la pregunta y mencionar: el objetivo de este escrito es únicamente de hablar del Corona Capital como entidad musical, toda la parafernalia que rodea al festival no será parte de la discusión, a menos que tenga relación directa con algún artista o presentación).
 
10 años cumple uno de los festivales más importantes de México y lo hace con un único concepto en mente: homenajearse a sí mismo. Cada uno de los elementos de esta edición estaban enfocados en hacerte recordar las otras 9, y eso se vio reflejado en el line-up. Y es aquí donde contesto el cuestionamiento previo: lo que debes esperar de un festival de música es que por medio de los artistas y bandas que se presentan engrandezcan y le den valor al arte que promueven. 
 
Hay que hacer énfasis en el hecho de que la recepción de los line-ups es, y será siempre, mayoritariamente subjetiva. Pero es posible voltear a ver una lista de artistas determinada y pensar en el enfoque o la intención de los organizadores de un festival y en este caso era obvia.

 

 
 

 
¿¡The Antlers estuvo en 2011!? 
 
 
El festival fue hecho con lujo de detalle para todas aquellas personas que han asistido a lo largo de los años, y me incluyo. Cuando entré a un pequeño museo que hicieron para representar y exponer fotografías de todas las ediciones del festival, no pude evitar emocionarme al ver el cartel que incluía a Queens of The Stone Age y Sigur Ros, dos de los mejores conciertos que he presenciado. Más aún cuando vi carteles de otros años a los que no asistí y me di cuenta que pude haber visto a muchos artistas y bandas que me han marcado en estos 10 años. (Algún día los veré, Spoon). 
 
Antes de todo, vi por un poco tiempo, de muy lejos, a la banda de indie pop, Miami Horror. Me sorprendió la cantidad de gente que atraen, pero es aquí donde llego a mi primera conclusión. Además de la considerable predominancia del rock y sus sub-géneros, el otro tipo de música más común en este festival es el indie-pop. Esa música que no llena estadios, con tintes electrónicos que es bailable y agradable, y ponen sin parar en tiendas de ropa. Todo esto está bien, solo que en cuanto a variedad se refiere, esto juega un poco en contra del festival

 

¿Qué? Está chida.
Cat Power
 
Más o menos a las 5:30 de la tarde del sábado, fui al escenario Corona Light a ver a la primer artista que me interesaba ver. Chan Marshall, mejor conocida como Cat Power, salió vestida con un vestido negro elegante, con su característico fleco, y acompañada de una pequeña banda de 3 miembros. Lamentablemente, su presentación se vio afectada porque nunca estuvo satisfecha con el volumen de su micrófono (dos de ellos, en realidad). Canciones como ‘Manhattan’, un cover de Lana Del Rey, otro de Frank Ocean (!) y ‘The Greatest’, nunca alcanzaron su potencial porque la cantante no estuvo cómoda en el escenario. Y, debo decir, es un gran desperdicio; con las únicas excepciones de The B-52’s y Weezer, no había acto con más longevidad que Cat Power en el festival, y el tiempo que tuvo, el horario secundario y sus conflictos técnicos no le hicieron justicia. Hubo muchas buenas cosas este año, pero no podemos escapar de este tipo de detalles. Sigamos.
 
Franz Ferdinand
 
Alex Kapranos es uno de los mejores vocalistas que vi en el festival. La música de Franz Ferdinand siempre ha destacado por ser más excitante y rítmica que otras bandas de post-punk en las últimas dos décadas. Kapranos y el resto de la banda usan esto a su favor tocando cada una de las canciones con energía y pasión. El vocalista iba y venía por el escenario, todos brincaban al mismo tiempo y la banda supo conectar con la gente. ‘No You Girls’ y ‘The Dark of The Matinee’ se encargaron de abrir el concierto, suficiente para poner a bailar a los presentes. Después mantuvieron el dinamismo en temas como ‘Walk Away’ y ‘Lazy Eye’. La única deficiencia en su presentación fue la notoria diferencia entre la recepción de sus temas clásicos y las canciones de su más reciente material. Aun así, ayudó mucho que la banda tocó cada nota como si fuera la última. Y claro, el potente cierre con ‘Take Me Out’ y ‘This Fire’ dejó a todos más que satisfechos. Aplausos.
 
The Strokes
 
Hasta el domingo en la mañana, me enteré que la presentación que cerraba el primer día fue recibida con polémica. Siendo uno de los actos más esperados, cualquier paso en falso sería notorio, pero a mi parecer, The Strokes cumplió, aunque estoy un poco de acuerdo en que pudo durar más el concierto. Casablancas es en definitiva un vocalista errático, por decir lo menos, pero como parte de la banda hizo su parte y la hizo bien. Nikolai Fraiture, Albert Hammond Jr., Nick Valensi y Fabrizio Moretti son un gran conjunto de músicos y lo demostraron, en especial los últimos dos. ‘Juicebox’, ‘Alone, Together’ y ‘I Can’t Wait’ fluyeron sin problemas. ‘New York City Cops’ y el excelente sencillo ‘Reptilia’ fueron destacados momentos de la presentación. Todas las canciones fueron bien recibidas y esto, creo, se debe a que el quinteto interpretó puras canciones de sus primeros 3 álbumes. Ya sea por tiempo, o cualquier otra razón, no importó, cualquier otro tema no hubiera encajado. Lo que habla también de como esta banda tiene un legado importante, pero uno al que ellos mismos no han sabido hacerle honor en los últimos años. Le doy 9 de 10 vasos de cerveza biodegradables a The Strokes.

 

Escuchar ‘Last Nite’ en vivo: Check. 
 
Snail Mail
 
De los artistas de las ‘letras pequeñas’, Snail Mail era uno de los que mas anticipaba. Una banda originaria de Maryland, liderada por la cantautora Lindsey Jordan, una chica de 20 años que muestra una sabiduría impresionante en su música. Llegué tarde a su presentación pero justo a tiempo para una de mis canciones favoritas ‘Full Control’, una sencilla oda de rock alternativo con un explosivo coro. Me impresioné con la cantidad de gente que estaba escuchando a la banda, lo cual puede ser o no por otras razones, pero todos la disfrutaban. Una banda con apenas un álbum teniendo buena recepción en un festival como éste en el país es buena señal. No pude más que sonreír cuando Lindsey tocó los primeros acordes de ‘Pristine’, una de las mejores canciones del año pasado. ‘I love myself, and I’ll never love anyone else!’ canta ella en el coro, un excelente mensaje para cualquiera que quiera escucharlo.

 

Al final Lindsey Jordan salió sola al escenario a desgarrar su voz y nuestros corazones con ‘Stick’.
 

Car Seat Headrest

Justo cuando terminó Snail Mail, me volteé al escenario de enfrente para presenciar al segundo acto ‘nuevo’ que quería ver en el festival. Car Seat Headrest es un proyecto de Will Toledo, un joven que empezó a usar el nombre para lanzar música en Bandcamp grabada en su habitación desde al menos 2011. Fue hasta 2015 que firmó un contrato con Matador, y en 2016 lanzaría uno de mis álbumes favoritos de la década (más sobre esto, pronto). Su set fue corto, pero no dejó de deleitar con versiones alteradas y alargadas de canciones explosivas y dinámicas. Su banda es talentosa y juntos dieron de que hablar con canciones como ‘Bodies’ y ‘Fill In The Blank’. Uno de los mejores momentos fue una canción que expresa lo desorientadora que puede ser la adultez: ‘Drunk Driver/Killer Whales’. El coro es excelente y toda la audiencia se unió a Toledo cuando cantó: ‘It doesn’t have to be like this!’. En un movimiento un poco curioso el set terminó con un tema corto y un poco sarcástico: ‘Stop Smoking’, que repite la frase titular, seguido de ‘we love you’, toda la duración de la canción. Quién sabe si convenció a la gente de hacerlo, pero es seguro que convenció a muchos de escucharlos otra vez.

Broken Social Scene (o más bien, ‘Cause = Time’)

Llegamos a mi primer pequeño infortunio del fin de semana. A la misma hora que se presentaba la excelente banda canadiense Broken Social Scene, Sharon Van Etten, la cual era mi must-see del festival, iba a firmar autógrafos. Esto no hubiera representado un problema, la zona de autógrafos no quedaba lejos del escenario al que tenía que ir e iba a durar 15 minutos. Pero  duró 40. Por alguna razón Car Seat Headrest, que estaban programados a salir después de Van Etten, salieron antes y tuve que esperar a que terminaran. Así que conseguí el autógrafo de Sharon, y le pude decir que amo su música y su voz, pero me perdí casi todo el set de Broken Social Scene. Aún así, ‘Cause = Time’ fue impresionante. Reitero, no hay forma de escapar de esto.

The Raconteurs

Después de no poder disfrutar de los canadienses tuve que esperar una hora para la siguiente banda. The Raconteurs, el proyecto alterno del héroe de la guitarra Jack White se presentaba por primera vez en México y cabe decir, que a juzgar por su presentación, de alterno no tiene nada. La dinámica entre White y el co-vocalista y co-escritor Brendan Benson es adictiva. Mientras uno es explosivo y ruidoso, el otro es matizado y melódico. Es tan simple como verlos interpretar ‘Level’ una excelente canción de su primer álbum en el que alternan sus voces y respectivas guitarras. Claro, el extra de Jack White es verlo hacer trizas su instrumento, y vaya que eso vale la pena. No sólo enciende a la gente cada vez que solea, canciones como ‘Consoler of The Lonely’ o ‘Sunday Driver’ no serían lo mismo sin su virtuosismo. Además no podemos dejar atrás a Jack Lawrence y su dinámico y firme bajo y a uno de los bateristas más subestimados del siglo, Patrick Keeler. Los cuatro le tienen una devoción al rock puro y su presentación en vivo es suficiente para hacerte creer en él de nuevo. En uno de los mejores momentos del concierto, Jack White estaba en el clímax de ‘You Don’t Understand Me’, en la que el toca el piano, y le cedió su lugar a Dean Fertita (multinstrumentista de Queens of The Stone Age), para tomar su guitarra y solear. 1000 puntos a favor.

 
 
Se los dejo…

Posteriormente viviría mi segundo infortunio, causado también por Sharon Van Etten. Por creer que me iba a costar trabajo tener un buen lugar en su concierto, me fuí antes de The Raconteurs. Error. No sólo hubiera tenido excelente lugar aunque me hubiera esperado 20 minutos más, la banda interpretó ‘Blue Veins’ y ‘Steady As She Goes’ dos de sus mejores canciones. Pero bueno…¿valió la pena?

 
Sharon Van Etten

…Sin duda alguna. Sharon Van Etten es una de las mejores cantautoras que el indie-rock tiene en este momento. Punto. Con cuatro álbumes en los últimos diez años, no ha dejado de cautivar con su melodiosa voz y sus dolorosas letras y es algo que mostró durante 1 hora la noche del domingo. Abrió con ‘Jupiter 4’ una oscura y lenta canción de su último álbum. Su mirada nunca se dirigió a la audiencia mientras cantaba con fuerza cada nota. A lo largo del concierto sonreía poco, pero rompió un poco el personaje cuando, hablando español con dificultad, dijo que lamentaba haber tardado tanto en venir al país y que agradecía mucho nuestra presencia. La cantante, acompañada de una banda de 4 miembros, deleitó con ‘Comeback Kid’ y ‘Tarifa’, pero el momento cumbre fue su sencillo ‘Seventeen’, una de las mejores canciones del 2019. El clímax en el que grita: ‘I know what you’re gonna be!’, hablándole a una versión joven de sí misma, es profundamente conmovedor y catártico. Van Etten es muy emocional en el escenario y se nota en cada paso, cada movimiento de su mano o cuando toca el piano o rasguea con pasión su guitarra. Inesperadamente para mí, cerró con ‘Serpents’ una canción de 2012 que es muy tensa a comparación del resto de su discografía. La interpretación un poco más ruidosa que la grabación hizo del cierre de su concierto un momento magnífico. Yo ya me podía ir a dormir, encantado.

 

 
No, no estoy obsesionado. 
 

La intérprete de ‘Bad Guy’

Ok, no, no presencié el concierto de Billie Eilish como para reseñarlo. Pero definitivamente fue el más esperado. Y que quede claro, la cantante es magnética. No es el lugar ni el momento de hacer esto, pero Thom Yorke tiene razón: En lo que al pop dominante se refiere, Eilish es la única haciendo algo realmente diferente. Y aún así sus canciones son pegajosas y entretenidas. Cuando empezó ‘you should see me in a crown’, no pude evitar detenerme y voltear a su escenario a centenas de metros. Hasta pantallas a lo lejos pusieron para los asistentes que no alcanzaron espacio cerca, ¿y tú, que hacías a los 17?

Interpol

Y quedaba una obligación más. Y lo digo de esta manera porque en este momento de mi vida Interpol no me provoca mucha emoción. Claro, considero Turn On The Bright Lights una obra maestra y regreso a él cuando lo necesito. Pero pues, ya es todo. No quiero descartar el talento que Paul Banks ha demostrado, pero su discografía es una colina abajo. El Pintor es agradable a lo mucho y Marauder no me interesó a través de sus sencillos previos, así que esas canciones vinieron y se fueron sin más. Y, no sé si era yo, pero la banda aceleraba innecesariamente las canciones, y hubo momentos en los que percibí cambios de ritmo o tempo que no concordaban. Cabe decir que ésta no es la iteración original de Interpol, pero aún así llevan tiempo tocando juntos. ¿Destacadas? ‘C’mere’ que abrió el concierto, ‘PDA’ y la emotiva ‘NYC’. Ni siquiera el clásico ‘Obstacle 1’ me emocionó, justo porque parecía que les urgía terminarlo. En el encore interpretaron ‘Untitled’, y su impacto se vió reducido, a pesar de que es una gran canción. Banks habla español sin problemas, pero fue lo único que expresó con claridad en el escenario. Interpol es un favorito de México, y el país de ellos, y supongo que sus pasadas presentaciones deben haber sido mejores. Honestamente, no los volvería a ver, a menos que me den serias razones para hacerlo.

Lo que Paul Banks tiene de atractivo, su música no lo tuvo. 
 

Hubo un balance, entre nuevo y viejo, retro y moderno, pero el Corona Capital 2019 se enfocó más en lo que ‘lo de antes’ nos hace sentir. Además de las tres importantes bandas de la década pasada que vi, Bloc Party estaba en el cartel, quienes, por cierto, tocaron su primer (y mejor) álbum completo, algo que sinceramente me hubiera gustado presenciar. Weezer, luminarias de los 90s, no sólo recurrieron a sus clásicos, también tocaron cinco covers, todos de antes de que ellos empezaran. Esto no me importó mucho perdérmelo. Todas las ediciones tienen a un artista de ‘legado’ y The B-52s fueron más que adecuados. Los vi por poco tiempo y escuchar ‘Love Shack’ y ‘ Rock Lobster’ en vivo, fue muy especial. Entre actos más recientes me hubiera gustado ver a la excelente cantautora Lucy Dacus y al trovador oriundo de Filadelfia, Kurt Vile. Eso también fue algo característico de este año, sí había mucho que ver.

Finalmente, quiero constatar dos contrastes que mostró el festival. Primero: Hubo dos muy jóvenes artistas en el cartel, Billie Eilish y Snail Mail. Una encabezó el festival y es la cantante más exitosa del año, la otra es aclamada en la escena pero fuera de eso su nombre no figura mucho en las noticias musicales. Es notoria la diferencia que hay en el consumo de música hoy en día, pero lo que rescato es que los géneros que ambas representan están en buenas manos para los años por venir. Y eso es muy bueno, tomando en cuenta las tendencias de la infame Generación Z. El segundo contraste también tiene que ver con Billie Eilish. La organización del Corona Capital tiene que enfocarse en no sólo traer lo nuevo, sino lo diferente y lo que desafía la misma estética del festival. Por un lado teníamos a una artista que debutó este mismo año, que hace pop insular y disyuntivo, y por otro la guardia de rock alternativo que abrió el siglo de manera espectacular, pero que no ha sabido mantener un paso estable. Aplaudo las intenciones de este festival, sobretodo ahora que vi con detalle lo que hicieron en sus primeros diez años, pero en el futuro, me parece que el Corona Capital debe intentar ir más allá y así apuntar a ser un gran festival de música. Después de este aniversario, me parece que es el mejor momento para empezar.

Entre fans de The Office nos entendemos.
 

Comments

One response to “El Décimo Capítulo: Reflexiones sobre la edición 2019 del Corona Capital.”

  1. Le doy a esta reseña 10 de 10 vasos de cerveza biodegradable.

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