Aclaración: Todas las reflexiones y pensamientos expresados en este artículo son únicamente mi opinión y para uso exclusivamente como recomendación (o no) del Corona Capital y los artistas que se presentaron. Pueden dejar comentarios expresando su opinión, éste, finalmente, es un espacio libre.
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| ¿Qué? Está chida. |
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| Escuchar ‘Last Nite’ en vivo: Check. |
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| Al final Lindsey Jordan salió sola al escenario a desgarrar su voz y nuestros corazones con ‘Stick’. |
Car Seat Headrest
Justo cuando terminó Snail Mail, me volteé al escenario de enfrente para presenciar al segundo acto ‘nuevo’ que quería ver en el festival. Car Seat Headrest es un proyecto de Will Toledo, un joven que empezó a usar el nombre para lanzar música en Bandcamp grabada en su habitación desde al menos 2011. Fue hasta 2015 que firmó un contrato con Matador, y en 2016 lanzaría uno de mis álbumes favoritos de la década (más sobre esto, pronto). Su set fue corto, pero no dejó de deleitar con versiones alteradas y alargadas de canciones explosivas y dinámicas. Su banda es talentosa y juntos dieron de que hablar con canciones como ‘Bodies’ y ‘Fill In The Blank’. Uno de los mejores momentos fue una canción que expresa lo desorientadora que puede ser la adultez: ‘Drunk Driver/Killer Whales’. El coro es excelente y toda la audiencia se unió a Toledo cuando cantó: ‘It doesn’t have to be like this!’. En un movimiento un poco curioso el set terminó con un tema corto y un poco sarcástico: ‘Stop Smoking’, que repite la frase titular, seguido de ‘we love you’, toda la duración de la canción. Quién sabe si convenció a la gente de hacerlo, pero es seguro que convenció a muchos de escucharlos otra vez.
Broken Social Scene (o más bien, ‘Cause = Time’)
Llegamos a mi primer pequeño infortunio del fin de semana. A la misma hora que se presentaba la excelente banda canadiense Broken Social Scene, Sharon Van Etten, la cual era mi must-see del festival, iba a firmar autógrafos. Esto no hubiera representado un problema, la zona de autógrafos no quedaba lejos del escenario al que tenía que ir e iba a durar 15 minutos. Pero duró 40. Por alguna razón Car Seat Headrest, que estaban programados a salir después de Van Etten, salieron antes y tuve que esperar a que terminaran. Así que conseguí el autógrafo de Sharon, y le pude decir que amo su música y su voz, pero me perdí casi todo el set de Broken Social Scene. Aún así, ‘Cause = Time’ fue impresionante. Reitero, no hay forma de escapar de esto.
The Raconteurs
Después de no poder disfrutar de los canadienses tuve que esperar una hora para la siguiente banda. The Raconteurs, el proyecto alterno del héroe de la guitarra Jack White se presentaba por primera vez en México y cabe decir, que a juzgar por su presentación, de alterno no tiene nada. La dinámica entre White y el co-vocalista y co-escritor Brendan Benson es adictiva. Mientras uno es explosivo y ruidoso, el otro es matizado y melódico. Es tan simple como verlos interpretar ‘Level’ una excelente canción de su primer álbum en el que alternan sus voces y respectivas guitarras. Claro, el extra de Jack White es verlo hacer trizas su instrumento, y vaya que eso vale la pena. No sólo enciende a la gente cada vez que solea, canciones como ‘Consoler of The Lonely’ o ‘Sunday Driver’ no serían lo mismo sin su virtuosismo. Además no podemos dejar atrás a Jack Lawrence y su dinámico y firme bajo y a uno de los bateristas más subestimados del siglo, Patrick Keeler. Los cuatro le tienen una devoción al rock puro y su presentación en vivo es suficiente para hacerte creer en él de nuevo. En uno de los mejores momentos del concierto, Jack White estaba en el clímax de ‘You Don’t Understand Me’, en la que el toca el piano, y le cedió su lugar a Dean Fertita (multinstrumentista de Queens of The Stone Age), para tomar su guitarra y solear. 1000 puntos a favor.
Posteriormente viviría mi segundo infortunio, causado también por Sharon Van Etten. Por creer que me iba a costar trabajo tener un buen lugar en su concierto, me fuí antes de The Raconteurs. Error. No sólo hubiera tenido excelente lugar aunque me hubiera esperado 20 minutos más, la banda interpretó ‘Blue Veins’ y ‘Steady As She Goes’ dos de sus mejores canciones. Pero bueno…¿valió la pena?
…Sin duda alguna. Sharon Van Etten es una de las mejores cantautoras que el indie-rock tiene en este momento. Punto. Con cuatro álbumes en los últimos diez años, no ha dejado de cautivar con su melodiosa voz y sus dolorosas letras y es algo que mostró durante 1 hora la noche del domingo. Abrió con ‘Jupiter 4’ una oscura y lenta canción de su último álbum. Su mirada nunca se dirigió a la audiencia mientras cantaba con fuerza cada nota. A lo largo del concierto sonreía poco, pero rompió un poco el personaje cuando, hablando español con dificultad, dijo que lamentaba haber tardado tanto en venir al país y que agradecía mucho nuestra presencia. La cantante, acompañada de una banda de 4 miembros, deleitó con ‘Comeback Kid’ y ‘Tarifa’, pero el momento cumbre fue su sencillo ‘Seventeen’, una de las mejores canciones del 2019. El clímax en el que grita: ‘I know what you’re gonna be!’, hablándole a una versión joven de sí misma, es profundamente conmovedor y catártico. Van Etten es muy emocional en el escenario y se nota en cada paso, cada movimiento de su mano o cuando toca el piano o rasguea con pasión su guitarra. Inesperadamente para mí, cerró con ‘Serpents’ una canción de 2012 que es muy tensa a comparación del resto de su discografía. La interpretación un poco más ruidosa que la grabación hizo del cierre de su concierto un momento magnífico. Yo ya me podía ir a dormir, encantado.
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| No, no estoy obsesionado. |
La intérprete de ‘Bad Guy’
Ok, no, no presencié el concierto de Billie Eilish como para reseñarlo. Pero definitivamente fue el más esperado. Y que quede claro, la cantante es magnética. No es el lugar ni el momento de hacer esto, pero Thom Yorke tiene razón: En lo que al pop dominante se refiere, Eilish es la única haciendo algo realmente diferente. Y aún así sus canciones son pegajosas y entretenidas. Cuando empezó ‘you should see me in a crown’, no pude evitar detenerme y voltear a su escenario a centenas de metros. Hasta pantallas a lo lejos pusieron para los asistentes que no alcanzaron espacio cerca, ¿y tú, que hacías a los 17?
Interpol
Y quedaba una obligación más. Y lo digo de esta manera porque en este momento de mi vida Interpol no me provoca mucha emoción. Claro, considero Turn On The Bright Lights una obra maestra y regreso a él cuando lo necesito. Pero pues, ya es todo. No quiero descartar el talento que Paul Banks ha demostrado, pero su discografía es una colina abajo. El Pintor es agradable a lo mucho y Marauder no me interesó a través de sus sencillos previos, así que esas canciones vinieron y se fueron sin más. Y, no sé si era yo, pero la banda aceleraba innecesariamente las canciones, y hubo momentos en los que percibí cambios de ritmo o tempo que no concordaban. Cabe decir que ésta no es la iteración original de Interpol, pero aún así llevan tiempo tocando juntos. ¿Destacadas? ‘C’mere’ que abrió el concierto, ‘PDA’ y la emotiva ‘NYC’. Ni siquiera el clásico ‘Obstacle 1’ me emocionó, justo porque parecía que les urgía terminarlo. En el encore interpretaron ‘Untitled’, y su impacto se vió reducido, a pesar de que es una gran canción. Banks habla español sin problemas, pero fue lo único que expresó con claridad en el escenario. Interpol es un favorito de México, y el país de ellos, y supongo que sus pasadas presentaciones deben haber sido mejores. Honestamente, no los volvería a ver, a menos que me den serias razones para hacerlo.
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| Lo que Paul Banks tiene de atractivo, su música no lo tuvo. |
Hubo un balance, entre nuevo y viejo, retro y moderno, pero el Corona Capital 2019 se enfocó más en lo que ‘lo de antes’ nos hace sentir. Además de las tres importantes bandas de la década pasada que vi, Bloc Party estaba en el cartel, quienes, por cierto, tocaron su primer (y mejor) álbum completo, algo que sinceramente me hubiera gustado presenciar. Weezer, luminarias de los 90s, no sólo recurrieron a sus clásicos, también tocaron cinco covers, todos de antes de que ellos empezaran. Esto no me importó mucho perdérmelo. Todas las ediciones tienen a un artista de ‘legado’ y The B-52s fueron más que adecuados. Los vi por poco tiempo y escuchar ‘Love Shack’ y ‘ Rock Lobster’ en vivo, fue muy especial. Entre actos más recientes me hubiera gustado ver a la excelente cantautora Lucy Dacus y al trovador oriundo de Filadelfia, Kurt Vile. Eso también fue algo característico de este año, sí había mucho que ver.
Finalmente, quiero constatar dos contrastes que mostró el festival. Primero: Hubo dos muy jóvenes artistas en el cartel, Billie Eilish y Snail Mail. Una encabezó el festival y es la cantante más exitosa del año, la otra es aclamada en la escena pero fuera de eso su nombre no figura mucho en las noticias musicales. Es notoria la diferencia que hay en el consumo de música hoy en día, pero lo que rescato es que los géneros que ambas representan están en buenas manos para los años por venir. Y eso es muy bueno, tomando en cuenta las tendencias de la infame Generación Z. El segundo contraste también tiene que ver con Billie Eilish. La organización del Corona Capital tiene que enfocarse en no sólo traer lo nuevo, sino lo diferente y lo que desafía la misma estética del festival. Por un lado teníamos a una artista que debutó este mismo año, que hace pop insular y disyuntivo, y por otro la guardia de rock alternativo que abrió el siglo de manera espectacular, pero que no ha sabido mantener un paso estable. Aplaudo las intenciones de este festival, sobretodo ahora que vi con detalle lo que hicieron en sus primeros diez años, pero en el futuro, me parece que el Corona Capital debe intentar ir más allá y así apuntar a ser un gran festival de música. Después de este aniversario, me parece que es el mejor momento para empezar.
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| Entre fans de The Office nos entendemos. |















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