Nota: Todos los pensamientos aquí expresados son propios del autor basados en experiencias y reflexiones personales. Ésta entrada no busca definir conceptos ni establecer juicios, si genera discusión y crítica, el objetivo se habrá cumplido.
‘Collectivism and autonomy are not mutually exclusive’
Colectivismo y autonomía no son mutuamente excluyentes.
Tardé algo de tiempo en poner atención a las palabras de Andrew Savage de Parquet Courts al final de su canción ‘Total Football’.
La frase, sencilla y muy probablemente un parafraseo de ideas que tienen décadas de haberse desarrollado, tiene un impacto severo una vez analizada.
Una de las banderas más importantes del movimiento (neo)liberal, ese que parece que únicamente promueve a empresarios, que apoya al capitalismo sin cuestionarlo, es justamente la individualidad. La oportunidad de cada ser humano de desarrollar su propia identidad y de autorrealizarse sin la intervención de factores externos. Llegar a la felicidad debería ser trabajo de uno mismo, y aunque esa idea es noble, y definitivamente estaría de acuerdo en que es un derecho, la gran cuestión es que si todos, es decir, las casi 8 mil millones de personas que habitan el planeta tienen esa oportunidad.
Y no sólo eso, desde la llegada de los mercados y el comercio, el posterior auge del capitalismo y la globalización, ¿todas las personas han tenido oportunidad de autorrealizarse? Si en el siglo XIV no, entonces ahora que la población es inimaginablemente más grande, mucho menos.
¿Es esto culpa de el número de personas en sí?
Cuántas veces se ha dicho que el planeta ya sufre sobrepoblación. Mucha gente señala esto como el problema de la catástrofe climática, la pobreza, el desabasto de recursos… ‘somos demasiados’. [Nos encerramos dos meses en nuestras casas y ya hasta decíamos que los dinosaurios estaban de regreso.] Y aún así, bien sabido es que el 1% de la población acumula un porcentaje altísimo de la que nombramos riqueza, mientras un gran porcentaje se está muriendo de hambre (no fake news, no algo que permanece escondido en los anales ocultos de la historia que según muchas personas existen). Ésta última frase parecería dramática, una manera más de usar un superlativo, una hipérbole para generar acción, pero es real, es verdad, y la acción no llega.
Es justo en esa desigualdad donde yace el más grande argumento contra la meritocracia y la idea de que todos tenemos la misma oportunidad de autorrealizarnos. Si hay personas, familias y comunidades enteras que por décadas y generaciones han tenido que buscar como subsistir día a día, ¿Cómo es que buscarían la autorrealización? Pero menciónales a los grandes defensores de estas ideas que tal vez nuestros sistemas gubernamentales y sociales deberían buscar asegurar los derechos básicos de las personas (presentes normalmente en las constituciones de muchas ‘democracias’ del mundo) para que éstas puedan buscar la autorrealización y lo elevan hasta el nivel de crimen. Socialismo, comunismo, mueran ya.
El colectivismo, el sabernos parte de una comunidad de iguales, los cuáles todos deberían tener los mismos derechos y oportunidades y en conjunto trabajar para que así sea parecería, en los círculos de gente denominada de derecha, una completa imposibilidad.
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En el lugar donde vivo, una queja sobre un problema que afecta las vidas de muchas personas muchas veces se ve como egoísmo. Pensándolo bien, es justamente la idea del individualismo puro lo que los lleva a hacer ese juicio. Si cada uno de nosotros debemos valernos por nosotros mismos y ‘echarle ganas’, una queja, por ende, es algo que busca mejorar algo para uno mismo, y no para el bien común. Para ellos, esto es cinismo. ‘Si no te gusta, vete.’ ¿A dónde? Me pregunto yo.
Encuentro curioso que muchas personas que defienden el sistema económico que margina y nos clasifica socialmente, haya encontrado un enemigo en la corriente política del socialismo o el comunismo. ¿Por qué es la izquierda? ¿Por qué se asocia el color rojo? Después de analizar la historia del la cultura occidental, muchas veces entrelazada con el cristianismo, parecería obvio. Qué mejor que fomentar un supuesto ‘espectro político’ donde aquella idea que no queremos que se considere esté del lado al que alguna vez se le llamó ‘siniestra’.
Cuando reflexiono sobre esto, me siento conspiranoico. [Y sin querer adentrarme mucho en ellos, el enfoque de los conspiranoicos luego parece adecuado: cuestionar la realidad, todo aquello que nos rodea, pero los objetos de sus ataques son muchas veces, además de fantasiosos, innecesarios. Definitivamente el problema con la industria de la medicina no es que la vacuna para el COVID-19 supuestamente tuviera grafeno o peor, un chip, por mas que cargas con uno para todos lados de todas maneras.]
La cuestión es, si una persona cree que lo mejor que puede hacer en la vida es acumular un montón de riqueza que no necesita, acosta de que ésta no esté disponible para los demás, ¿por qué alguien no podría creer que esa misma persona haría lo posible por promover ideas que lo ayuden en dicha acumulación?
Un caso en particular: Varias veces se ha publicado por periodistas independientes, que ideas acorde con lo que Jeff Bezos promueve y representa han sido defendidas y discutidas o hasta promovidas por artículos de opinión en el Washington Post, justamente después de que Amazon lo adquirió.
El mundo está tan casado con la idea de que la riqueza es lo primero, que muchas actividades humanas se han convertido en industrias, con un único propósito de generar ganancia y removiendo humanidad de ellas en el proceso. Los futbolistas son comerciados como objetos, valuados como un collar de oro en una casa de empeño. Los actores de cine reciben cifras estratosféricas de dinero, se quejan si no reciben más, y aun así es poco comparado con lo que los grandes estudios buscan recibir y lo logran.
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Mi papá muchas veces nos platicó que mi abuelo alguna vez dijo: ¿y que van a hacer con todo eso? Es fácil ejemplificarlo en cosas simples: ten 365 pares de zapatos, uno para cada día, ten una playera para cada día, visita todos los países del mundo, come todos los días en un restaurante diferente, ¿y luego? Inviértelo. Genera patrimonio. Tus hijos lo necesitan. ¿Cuánto necesitan? Si son individuos, deberían poder autorrealizarse ellos mismos, tú les das la oportunidad, le aseguras las bases, pero muchas veces solo viven como tú. Y volvemos a lo mismo.
Por más que le des vueltas en términos terrenales, entendibles para la persona común, no tiene sentido. Y mucho menos las grandes aventuras, términos y confabulaciones financieras que tienen nombres rebuscados y se basan en términos efímeros e intangibles. Unos ejemplos:
Fondos de cobertura, Liquidez, Capitalización de Mercado, Holding
La misma casa de bolsa ¿Qué es? Una forma de comercio sí, donde lo que se comercia son acciones (nuevamente intangibles) las cuales tienen un valor de acuerdo a percepciones y pronósticos relacionados con la empresa de la que son dichas acciones. ¿Cuál es el objetivo? Es famoso el estrés que los ‘brokers’ sufren en esos lugares. Los inversionistas (el 1% del que hablo) quitan y ponen de su dinero de acuerdo a como se comporta. ¿Cómo se comporta? ¿Que la rige? Se que todo esto tiene una respuesta fija, y que cualquier persona familiarizada con el ámbito me la puede contestar. Lo que es confuso, es ¿por qué se cree que esto “es así”? ¿C’est la vie? Nuestros empleos, que muchas veces implican nuestra supervivencia, están en la balanza si la economía ‘se cae’. ¿Qué significa eso? ¿Dónde está el sustento? ¿Por qué lo que alguna vez representó un valor para intercambiar bienes de manera más sencilla, se convirtió en un pilar de nuestra supervivencia como especie? ¿Qué es el dinero?
Y ni empecemos con el bitcoin.
La cínica y muy entretenida película de Adam McKay ‘The Big Short’, (con intenciones similares a las de su sucesora ‘Vice’ y el hit de streaming ‘Don’t Look Up’, solo que mejor lograda), nos explica de manera escandalosa una historia que ocurrió ‘tras bambalinas’ durante la crisis del 2008. Una crisis creada por los altos círculos financieros, para sus propios beneficios, la cual, al final, nos afectó a todos.
Después de ver la película, es difícil no cuestionar los quehaceres de Wall Street y demás nichos financieros. El guión hasta pretencioso se siente al hacerte ver como que el mundo financiero ha hecho todo lo posible porque la persona común no entienda que se hace, y aun así, en ciertas perspectivas, es verdad. Lo que se muestra, son hechos.
No voy a entrar en la interseccionalidad del asunto. El capitalismo nos ha afectado de tantas y amplias maneras que es muy difícil de dimensionar. Sí, estoy diciendo que el capitalismo subsiste enlazado con el patriarcado y el sistema racista. “Prendes la tele: ¿Por qué otro hombre blanco y viejo en una posición de poder?“
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Todas éstas preguntas me las hago con mas frecuencia de la que debería. Un recurrente chiste entre los millenials es la falta de recursos, y el sabernos con suerte si alguien nos transfiriera millones un día porque sí. Sabemos repetir los estudios, los reportajes, lo que nos dicen:
“los millenials ya se jodieron. Los baby boomers arruinaron al mundo. Yo ya no puedo comprar una casa, un coche y tener hijos. No se que haré para mi retiro. Debo balancear trabajo y vida personal. Debo bajar mis niveles de estrés. Debo comer saludable. Pero si debo tener ese trabajo. Por lo menos puedo rentar una casa, un depa y tener una mascota, porque ayuda. El mundo se va acabar pronto, para que tener hijos. Pero sí quiero hijos, mis amigos (whitexicans) ya tienen dos a sus 30. ¿Cómo encuentro paz mental y subsistencia, disfrutando de aquello que realmente importa?”
La autorrealización. Eso es lo que buscamos ¿cierto? Pero eso está dentro del mismo contexto. Todas aquellas ideas de qué es la autorrealización (primero tenla y luego DEFÍNELA) viven dentro de UN SOLO sistema. Me cuesta trabajo entender como nos vendieron la idea de que el comunismo no existe y no funciona en lugares del mundo donde nunca ha existido en realidad, ya sea en teoría o en práctica. Y, no conozco la idea completamente, pero no recuerdo que todos los líderes que se autonombran como estandartes de dicha corriente cambiaran de verdad las situaciones de sus países. Sin embargo, no he podido evitar alinearme con ideas ‘de izquierda’ porque justamente cuestionan el sistema en el que yo, mis padres, sus padres, sus padres, mis hermanos, mis amigos, la gente de México, de América, de Europa, de Japón, de Australia, del siglo XX, del siglo XIX, del XVIII,….y gran etcétera hemos vivido, el cual es todo menos justo, y si hay algo que no permite es la verdadera individualidad para todos. Porque: “yo me autorrealizo, pero si el otro no lo hace no me importa.” El colectivismo y la autonomía no son mutuamente excluyentes.
Al final, esa individualidad está condicionada. Confórmate con las cosas. No las cuestiones. Trabaja, consume, cásate, ten hijos, compra, trabaja más, consume más, viaja poquito, disfruta algo, mira el nuevo celular!, hazte viejo, consume, muere. ¿Quieres salir del ciclo? Échale ganas, emprende. Trabaja 24/7 porque así le hicieron los ricos, no tengas mentalidad de pobre. Esos pobres que ya te acostumbraste a ver, ¿ya te acostumbraste a no tirar comida pensando en ellos? Qué bueno, porque nosotros tiramos toneladas diariamente y la que no, se la damos de comer a las vacas. Entonces, sal adelante, tú puedes, pero no te vamos a decir que en realidad el sistema trabaja para minimizar tus posibilidades. Pero créeme, te vas a enterar cuando alguien lo logre, te lo aseguro…
ya sueno conspiranoico otra vez.

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