Getting Killed de Geese – Reseña

Partisan – 2025

Escuchar este álbum me llevó a una profunda reflexión sobre la verdadera esencia del rock: cuán expresivo y liberador ha sido y puede ser, y por qué a menudo parece faltarle esa vitalidad en la actualidad. Afortunadamente, esa esencia no se ha perdido por completo. Actos como Geese demuestran que el espíritu sigue vivo, especialmente con el lanzamiento de su álbum Getting Killed.

Desde su trabajo anterior, 3D Country (2023), la banda ya planteaba una visión que desafiaba los límites tradicionales de la composición rock, pero manteniéndose firmemente anclada en los elementos que hacen al género inherentemente atractivo. Getting Killed es el paso adelante más excitante en la historia reciente de una banda que ha logrado construir una audiencia dedicada en poco tiempo.

Formado en Brooklyn en 2016, el cuarteto —compuesto por Cameron Winter (vocalista), Emily Green (guitarra), Dominic DiGesu (bajo) y Max Bassin (batería)— representa una herencia musical de Nueva York que se remonta a los días del nacimiento del post-punk de finales de los 70 o a las texturas más intrincadas de actos experimentales de finales de los 60.

La clave de Geese, sobre todo en Getting Killed, es que logran tomar estas abundantes influencias y comparaciones y darles un giro distintivo que los separa de la nostalgia hueca. El álbum evita caer en los límites preestablecidos que a menudo compactan a otros artistas, demostrando un compromiso con la experimentación en sus múltiples formas: desde texturas de producción inusuales e instrumentación variada, hasta una reinvención constante de la estructura de sus propias canciones.

El contexto de este lanzamiento es crucial: a finales del año pasado, Cameron Winter lanzó Heavy Metal, su aclamado debut como solista. Ese álbum, con su composición más espaciosa y la versátil presencia de sus cuerdas vocales, fue un acto singular que dejó mucha expectativa.

En Getting Killed, Winter no escatima y explota al máximo sus habilidades. Su profundo barítono se adapta con igual destreza a la melancolía de baladas como “Half Real” que a los alaridos catárticos en las codas extendidas de temas como “Islands of Men” y “Long Island Here I Come”. La manera en que su voz moldea la narrativa y la emoción de cada pista solidifica su papel no solo como frontman, sino como una fuerza creativa indomable.

Detrás de la expresividad de Winter, se encuentra la poderosa compenetración del resto de la banda, que convierte a Getting Killed en un trabajo dinámico. Las guitarras de Emily Green exhiben un amplio rango de trabajo, alternando entre el virtuosismo técnico y sutiles melodías acompañantes. Por su parte, Dominic DiGesu demuestra ser un bajista no solo inventivo, sino también desafiante, creando líneas de bajo que impulsan la música sin limitarse a la base rítmica.

Pero es Max Bassin quien indudablemente emerge como el otro gran protagonista del álbum. Sus ritmos, efectivos y propulsivos, se combinan con una amplia paleta de percusiones que inyectan amplitud y un dinamismo asombroso al conjunto. Esta fuerte conexión rítmica permite que la variabilidad entre canciones sea sobresaliente, muy a pesar de que en medio de alguna de ellas puedan escucharse ecos y sonidos muy familiares a una diversidad de influencias.

No es anormal buscar siempre algo más en la música. El fenómeno de volver a lo que nos causa nostalgia es válido, pero para este escritor, cuando escuchas una banda que te recuerda a algo, su valor se dispara cuando, además, te sorprende.

Una de las virtudes más importantes de Getting Killed es su accesibilidad inicial. Sin embargo, es uno de esos álbumes raros que, una vez que te permite entrar, te muestra un mundo de posibilidades, redefiniendo los confines de lo que una grabación de rock neoyorquino puede ser en el siglo XXI. Esta particular y brillante construcción de Geese es uno de los mejores mundos musicales en los que he estado en 2025, y una prueba fehaciente de la vitalidad que aún caracteriza al rock en todas sus formas.


Comments

One response to “Getting Killed de Geese – Reseña”

  1. Me resuena justamente mucho esa reflexión que haces del rock y cómo parace ser un medio idóneo para volcar esa gran cantidad de energía sin que se pierda en lo inerte. Bien logrado como aquí, se despliegan todas sus texturas y concuerdo que atraen a volver y volver a abordarlas. También lo he escuchado varias veces este álbum y sigo encontrando esa sorpresa de la que hablas y eso es muy cool.

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