Hela aquí, mi primera reseña de una película y mi primer artículo no relacionado con una artista que ya me gustara antes de escribir sobre ella.

Ah, Taylor Swift. Parece casi irónico que escriba sobre ella solo después de haber visto la grabación de un concierto de su gira más reciente y aún activa. Debajo entraré eventualmente en detalles acerca de mis pocas interacciones con su música, pero vale la pena mencionar desde ahora que en general, poco me ha gustado. Tampoco es que me he acercado a su discografía como lo hago con los artistas y bandas que normalmente escucho pero, al ser quien es, encontrarse en algún punto del día con uno de sus sencillos es muy probable y no he conectado en un nivel significativo con ninguno de ellos.
Y esto último ha ocurrido desde hace más de una década; 17 años para ser exactos. En un significativo momento de la grabación, Swift le recuerda a sus fans que ese es el tiempo que lleva escribiendo canciones, recibiendo su apoyo para seguir haciéndolo y desafiarse a si misma experimentando con diferentes sonidos. Este hecho resulta un poco abrumador y a su vez enaltece la existencia misma de la gira en cuestión: Taylor Swift está aprovechando el que para este escritor es el cenit de su carrera para hacer un recuento de sus ‘Eras’ en un evento magnífico y multitudinario que se siente, aun a través de una pantalla, como un evento en toda regla.
Y esto podemos decirlo aun sin contar que: ya es la película de concierto con más recaudación en su primer fin de semana, las fans bailan y cantan en la sala de cine como si del escenario mismo se tratara y Taylor tuvo la audacia de lanzarla aun sin que la gira haya terminado. Para dejarlo claro, la gira en EUA ya terminó, pero aun tiene terreno por recorrer, algo que personalmente celebro. Tardó mucho en visitar Latinoamérica y Asia, lugares donde tiene un sinfín de fanáticos y es muy común que el típico World Tour incluya únicamente los países de la “comunidad internacional“.
Taylor Swift inicia el show dando la bienvenida a sus fans a la “Gira de las Eras”. La introducción es digna de una maestra de ceremonias, como si ella misma no fuera la gran protagonista. Sin embargo, a pesar de que sí lo es, la magnitud de la presentación se presta para cuestionar todo lo que hay detrás y aun más si piensas que fue una presentación casi idéntica en cada ciudad en la que la ha presentado. El evento en cuestión fue filmado en tres presentaciones de la parte final del tour de EUA en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Con todos sus avances tecnológicos, el estadio es sin lugar a dudas muy adecuado para este evento. Entendiblemente, la película no retrata un concierto entero, pero lo que se presenta es más que suficiente.
La cinematografía es sobresaliente; nunca pierdes de vista a Taylor más que para observar los rostros extasiados y llorosos de los fans. Pero la producción se da a la tarea de mostrarte un pedazo de todo. La escenografía (cambiando en cada “Era”), los enérgicos bailarines, la entusiasta banda y tanto los pasos como el rostro siempre enfocado de Taylor. La cantautora cuenta historias, agradece constantemente y dirige el evento sin vacilar. Graciosamente pareció que únicamente se le despeinó el fleco al final del concierto; bailes enérgicos, puestas en escena, al menos una decena de diferentes vestuarios, todo esto parecía ser dominado por Taylor (y los productores del evento, ciertamente) sin problema.
Todo empieza con el acto de Lover, el séptimo álbum de Taylor. Para mi, el acto de la película que más me dejó intrigado por el álbum en cuestión y apunté escucharlo en mi lista de quehaceres. La estética que recuerda a los primeros álbumes de la cantautora combinada con los ritmos e ideas más del Pop de la década de los 2010s resulta ideal para iniciar. Canciones como ‘Cruel Summer’ y ‘Lover’ tienen la energía (y la ovación, naturalmente) para engancharte en la película; la primera de estas recibe un trato especial: Taylor aprovecha para decirle el público: “¿Están listos para el primer coro de la noche?”, la pregunta es retórica claro está, y la ejecución del mismo es sublime.
La producción de la presentación es una cosa, pero la dirección y edición de la filmación permiten que las transiciones se sientan naturales y a su vez ejerzan una fuerza sobre la audiencia del cine simulando aquella que se ha de haber sentido en el concierto. El acto de Fearless enalteció la conexión con todos los fans de Taylor, ya que ese regreso repentino a su segundo álbum, realmente deja ver el camino que la artista ha recorrido de la mano de sus fans. No sin trabajo previo de mi novia, pude disfrutar de ‘You Belong With Me’ y ‘Love Story’ (eso sí, no me pregunten alguna otra de ese disco). Este acto destacó por la participación de la banda de Taylor en el show, utilizando plataformas en medio de la gran pasarela del escenario para levantarlos junto con ella mientras todo el estadio canta al unísono.
Para evitar arruinar la experiencia, no entraré en detalles de cada Era pero me gustaría mencionar los actos de evermore y folklore. Estos son más tranquilos y también la producción aprovecha para hacer una escenografía más elaborada y el vestuario de Taylor es más intricado. Es positivo que estos actos dejan que la música hable por si misma y la cantante se permite sentarse al piano o cantar desde una casa del árbol mientras relata las historias de sus dos conmovedores lanzamientos del 2020 (y mis preferidos, soy #team Dessner). No solo por esto último es que este acto es mi favorito, sino porque demuestra también que aun siendo una gira grandísima, en recintos enormes, Taylor se da la oportunidad de enseñar su música tal y como la concibió, por más que esta sea no apta para bailar en bodas o provoquen la elaboración de coreografías.
The Eras Tour no tiene entrevistas, detrás de cámaras o imágenes inéditas, es un concierto filmado de principio a fin, lo que le da un espacio único en los lanzamientos fílmicos del año y resulta valioso que solo se centra en la música y la actuación de Taylor Swift en el escenario. Viene con algunos contras, eso sí. Para alguien que no es fan, el no poder conectar con la audiencia en general de la sala de cine puede distraer o simplemente mermar la experiencia. A mi me pasó específicamente en el acto de Reputation, que si bien es explosivo y el álbum ha recibido una re-energizada recepción por parte de fans y críticos, al final si no tienes conexión con las canciones poco puede hacer por ti. No puedo decir nada en contra de un álbum que no he escuchado completo, pero los sencillos de éste interpretados en la gira me parece que son deslucidos en comparación con el resto de los temas. La película es un logro sin duda y personalmente me dejó interesado en indagar más en la música de una artista con la que nunca he conectado.
Taylor Swift además de ser una astuta promotora de su arte, es también alguien que no deja de pensar en sus fanáticos, los cuales le recompensan con aun más interés y admiración. La cantante constantemente les agradece y les recuerda que The Eras Tour existe por y para ellas. Sí, ellas. Es difícil hacer esta distinción y a la vez no. La mayoría de sus fans son mujeres: adolescentes, adultas y niñas; ignorar este hecho sería indebido y por más que no sean solo mujeres, la misma música de Taylor habla desde y para la experiencia femenina y esto es un elemento importante de la gira y la película. El momento cumbre en este sentido es ‘All To Well (10 Minute Version) [Taylor’s Version] [From The Vault]’; los versos extendidos hacen sonar la canción como un blues y la experiencia retratada crudamente de una relación en decadencia te hace pensar en el sin fin de mujeres que han vivido una situación similar sin saber como salir de ella o como lidiar después con las secuelas.
The Eras Tour existe para todos aquellos que no pudieron asistir a la gira, un simple pero importante hecho. Esto es significativo en sí y además la película hace lo posible por retratar la presentación fielmente. ¿Es un producto fílmico que costó millones y ganará centenas más, dándole aún más reconocimiento a una de las estrellas pop más grandes del momento? Sí. Pero así como Taylor parece dominar todo lo que canta, escribe y baila, la película es meticulosamente creada para asombrar y honrar su discografía. Esto incluye Midnights, su más reciente lanzamiento producido por el aclamado Jack Antonoff. Este acto cierra la presentación y los fans lo reciben con el mismo nivel de entusiasmo y devoción que cualquiera de los anteriores, con canciones como ‘Anti-hero’ y sobre todo la que cierra: ‘Karma’. La serie de incisivas líneas en el coro son memorables y es alucinante la inmediata pasión que recorre la sala de cine, ni me imagino el estadio.
El fervor y atención de los fans son alucinantes, pero la película es recomendable sea cual sea tu estatus con respecto a Taylor, (solo si hay alguna especie de odio infundado o molestia pues ni para que gastar). Yo me llevé un interés por escuchar más e independientemente del resultado (estatus: aún no Swiftie), salí asombrado por la producción, la comunidad y conexión de las fans. Hasta me llegué a sentir fuera de lugar, si no es porque acompañaba a la Swiftie más importante en mi vida tal vez no hubiera ido. Pero algo que en algún momento me hubiera tentado la curiosidad es el fenómeno Taylor Swift; se podría y seguro se ha intentado analizar con detalle las causas de este pero ya hay una prueba audiovisual de casi 3 horas de que Taylor Swift es una cantautora franca, una artista versátil y una indudable estrella, y como The Eras Tour retrata, eso no pasó de la noche a la mañana.

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