Descubrí algo hace muy poco: los archivos que se crean cuando descargas tu historial completo de Facebook (que hice al dejar la red social) pueden ser leídos. ¿Que fue lo primero que hice? Ver mis listas de fin de año. El Big Bang de todo lo que he escrito hasta el día de hoy fue hacer un top ten de mis álbumes favoritos del 2013 según yo con objetividad pero obvio con influencia de mis gustos. El chiste era discutir con mis amigos aficionados a la música y homenajear toda aquella que me gustó durante el año.
No me pregunten porque empecé en ese año en particular, pero lo que sí recuerdo es ese año intentar (forzada y pretenciosamente, tal vez) escuchar mucha más música y más diferente de lo que ya hacía. La lista es decente, aunque ciertamente hay varias elecciones que están ahí nada más para “demostrar” algo: ¿Quién escuchó ese álbum de Nine Inch Nails? Decidí escuchar a Ashley Rose porque salió de invitada en una re-grabación de una canción de The Raconteurs, proyecto de Jack White. No recuerdo ni una sola canción de ese álbum. Ella podría ser astrofísica a estas alturas y yo ni enterado. Ni hablemos de Ye.

Irónicamente decidí re-hacer la lista hace pocos años, en la primera versión de este blog. Esa sí se perdió. Y la recuerdo vagamente, aunque estoy seguro que la que leerán a continuación es diferente. Esta lista es un testamento a la volatibilidad de nuestra apreciación de la música, a como el que un álbum sea un producto de su época o siga siendo esencial después de tiempo son dos verdades que coexisten en armonía. Y pues sí, la siguiente lista es más “álbumes lanzados en 2013 que son mis favoritos en ese marco de referencia” que otra cosa (aunque no cambia tanto), pero es también un ejercicio interesante (y difícil, por cierto) que sirvió para gratamente saberme, 10 años después, honrando, disfrutando y sobre todo, recomendado música.

Mención honorífica: Silence Yourself de Savages (Matador)
Este cuarteto de post-punk es único en que su indomable ataque de guitaras y percusiones está liderado por una voz tan melódica que parece que está a punto de ser protagonista de una ópera. El debut de SavagesEs sensacional y bien logrado. Y a pesar de que esta banda inglesa no ha sido prolífica, Silence Yourself es suficiente para dejar una indeleble marca sobre el resurgimiento del post-punk y el rock en general. Un logro sin duda.
10. Modern Vampires of The City de Vampire Weekend (XL)
Este álbum hizo que me gustara Vampire Weekend. OK no, pero ciertamente fue el que más me atrapo de los universitarios neoyorquinos. Es Rostam Batmanglij en su más incisivo y Ezra Koenig en su más creativo. Al momento es el cénit de su discografía; un álbum de producción prístina y baladas inolvidables que fue alabado ampliamente en su momento. Sobra decir entonces que 10 años después es tan esencial que sigo esperando que Vampire Weekend nos sorprenda así.

Cortes suculentos: ‘Hannah Hunt’, ‘Step’, ‘Diane Young’.

9. Push The Sky Away de Nick Cave and The Bad Seeds (Bad Seed Ltd)
Este álbum no es solo un umbral para la etérea y amorfa última década de la carrera de la legendaria banda, sino también fue mi umbral para su discografía. Lo escuché justo al siguiente año de su lanzamiento y cambió mi vida. Fue desequilibrante darme cuenta que esta solo era una pequeña faceta de Cave y los Bad Seeds pero no deja de ser importante por enseñarme un mundo de post-punk y narración sin igual en la música. Ya no está cerca de ser mi favorito de la banda, pero sin duda es un pieza imperdible de su música y además ‘Jubilee Street’, una pieza perfecta de rock maximalista, es una de sus canciones.
Cortes suculentos: ‘Jubilee Street’, ‘Mermaids’, ‘Higgs Boson Blues’.
8. Pure Heroine de Lorde (Universal)
Tim de The Replacements, tuvo un relanzamiento este año con una re-mezcla que ampliamente recomiendo. Al escuchar la excelente ‘Swinging Party’ me quebré la cabeza intentando recordar una versión diferente que habitaba en mi memoria. Lorde. La estrella de Nueva Zelanda hizo un cover de la canción lanzada en la versión expandida de su debut, Pure Heroine. Esto es lo que me intrigó y finalmente gustó del estilo de una cantautora de pop que tenía un brillo alternativo demostrado por la influencia en su música de ideas un poco alejadas del mainstream. Conquistó el mundo de todas maneras y crearía pop maximalista poco después (excelente, en realidad) pero Pure Heroine es esencial por los destellos tempranos que firmemente captura.

Cortes suculentos: ‘Royals’, ‘Team’, ‘A World Alone’.

7. Psychic de Darkside (Matador)
El dúo de Nicolas Jaar y Dave Harrington sorprendió a propios extraños con un trabajo de electrónica que explora sonidos ambientales y el trasfondo techno de Jaar (quien además canta), combinándolo con la instrumentación de las guitarras inocuas de Harrington. Recomendado de pasada por un amigo, Psychic se convirtió en una pieza esencial de mi exploración de música electrónica, funcionando como un puente acústico. Y por más que es perfecto para sesiones de Boiler Room, y disfrutar con audífonos en la paz de tu hogar, Psychic es una colección de sonidos electrónicos que con su producción y atención al detalle se mantiene aislada del resto.
Cortes suculentos: ‘Golden Arrow’, ‘Paper Trails’, ‘The Only Shrine I’ve Seen’.
6. Wakin on a Pretty Daze de Kurt Vile (Matador)
Kurt Vile es uno de esos cantautores de indie rock que cada ciertos años aparecen y, como dicen los gringos, capturan un rayo en un frasco. Wakin on a Pretty Daze se mantiene al día de hoy como el momento estelar del oriundo de Filadelfia. Y si bien momentos destacados existen desperdigados por todo su catálogo posterior, cuando los escuchas parecen querer llegar a los altos de este conjunto de canciones de duración larga y melodías sinuosas e inolvidables. Y al final, en Wakin on a Pretty Daze Kurt Vile captura momentos en una aparente soledad, relatando nítidamente sus andares y lugares cotidianos, todo impulsado por una constante sensación de movimiento.

Cortes suculentos: ‘Wakin on a Pretty Day’, ‘Girl Called Alex’, ‘Snowflakes are Dancing’.

5. Light Up Gold de Parquet Courts (Matador)
Pocas veces se repite la energía, inspiración y esencialidad de un álbum debut. En mi opinión, Parquet Courts ha estado cerca. Han creado a partir de este punto un conjunto de álbumes de art-punk y garage que tienen, por lo menos, la intención original de este cuarteto de Nueva York. Light Up Gold es una captura instantánea de una banda que no buscaba probarle nada a nadie y además su conexión con bandas alternativas de los 90s y el art-punk de los 70s fue suficiente para crear los cimientos de un álbum que es punzante, ruidoso y finalmente, muy entretenido.
Cortes suculentos: ‘Master of My Craft’, ‘Stoned and Starving’, ‘Tears of Plenty’.
4. Days Are Gone de HAIM (Polydor)
Las hermanas Haim internalizan rock setentero, pasión por las películas y, naturalmente, amor fraternal. Ahora existen en un espectro de popularidad muy diferente, pero su álbum debut no deja de ser tan fresco y entrañable como lo fue cuando hicieron cimbrar la escena del pop mainstream. Days Are Gone es melodioso y pegajoso, pero de alguna manera Danielle, Este y Alana logran texturizar y engrandecer sus canciones sobre desamor, confianza y pasión, haciéndolas así inmutables al paso del tiempo. Es aún más destacada su innegable originalidad, tomando en cuenta que la carrera de las talentosas hermanas solo iría en ascenso a partir de aquí.

Cortes suculentos: ‘Falling’, ‘If I Could Change Your Mind’, ‘My Song 5’.

3. Trouble Will Find Me de The National (4ad)
Al momento de su sexto álbum, Trouble Will Find Me, los miembros de The National ya eran veteranos. No en edad, sino que su currículum discográfico era uno que ya llamaba la atención de publicaciones independientes y festivales internacionales en igual medida. Su inmediato predecesor, High Violet, fue climático y aunque las apuestas en Trouble Will Find Me son menos ambiciosas, sigue siendo un prístino y melancólico conjunto de canciones de una banda en su mejor momento creativo. Escuché varias canciones de este álbum en vivo primero, cuando The National le abrió a Foo Fighters en CDMX (¿?); sobra decir que mi intriga por las mismas definió mi atracción por una banda que ya nunca dejé de escuchar en la siguiente década.
Cortes suculentos: ‘Don’t Swallow The Cap’, ‘Sea of Love’, ‘Graceless’
2. …Like Clockwork de Queens of The Stone Age (Matador)
He analizado profundamente el estatus del rock en la última década. Hay destellos, hay destacados, hay maravillas, raras, tal vez, pero las hay. …Like Clockwork es una de ellas. Un esfuerzo ambicioso, de amplio alcance, embellecedor y estruendoso en igual medida. Josh Homme agarrándose a la vida como nunca antes, sin dejar de lado su inconfundible falsete, los riffs dignos de su desértico origen y su agudo sentido melódico. Elton John, Dave Grohl, Trent Reznor, Alex Turner y un largo etcétera se unen en el sexto álbum de Queens of The Stone Age, impulsado por un corazón latente en cada uno de los batacazos, los solos y el poder de uno de los actos mas esenciales de hard rock en su trabajo mas cohesivo y gratificante.

Cortes suculentos: ‘Sat by the Ocean’, ‘Fairweather Friends’, ‘I Appear Missing’.

1. Dream River de Bill Callahan (Drag City)
En solitario se encargó de que yo pusiera álbumes de un artista en 3 listas de fin de año en los últimos 5 años. Me introdujo a una extensa discografía sin igual que terminaría por convertirse en una de mis predilectas. Nos enseña a un cantautor experimentado como Callahan explorando sonidos amorfos y melodías que lo alejan y al mismo tiempo lo entrelazan con el folk que lo definió. Dream River es todo eso y más. Significa mucho para mí, pero rara vez me encuentro con un álbum que me sacó de balance en primera instancia pero es tan acogedor como capaz de varios niveles de asombro en cada canción. Y sí, su brillante composición está intacta una década después y Bill Callahan no sería el mismo después, ni yo.
Cortes suculentos: ‘Javelin Unlanding’, ‘Spring’, ‘Summer Painter’.

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