(Imagen de portada: The Clash por Ian Dickson/Shutterstock)
Desde Ween hasta Sudan Archives pasando por Wayne Shorter. Me entretiene hacer la lista de mis álbumes favoritos de cierto año que salieron en años y décadas previas, porque es curioso ver qué atrae mi atención y me es memorable, desde un álbum de neo-soul de 2022, hasta un clásico de punk de 1979. Reitero que esas cosas no se planean, al final solo me gusta escribir sobre estos descubrimientos, recomendarlos y disfrutarlos, sobre todo porque, como esta misma lista lo prueba, su atemporalidad los vuelve esenciales.
Moon Safari de Air (Source / Virgin – 1998)
Antes de Discovery, otro dúo francés de electrónica apuntó a la estrellas con su álbum debut. Air (no confundir con Air Supply, algo que yo erróneamente hice) coqueteó en Moon Safari con elementos electrónicos inmediatos y de mucho alcance, pero dejando espacio entre ellos y entre canciones que lo hacen un esfuerzo melódico y en el que es muy fácil introducirse. La línea de bajo de ‘La femme d’Argent’ es un perfecto tema de introducción de alguna serie o un soundtrack perfecto de videojuegos. El sintetizador distorsionado de ‘Sexy Boy’ parecería el génesis de Justice (otro duo francés) y ‘You make it easy’ es una balada de pop digna de cualquier estación de radio de “easy-listening” sin estar desprovista de corazón. Y Moon Safari podrá ser fácil de abordar, pero es entrañable sin duda.
Cortes suculentos: ‘La femme d’Argent’, ‘Sexy Boy’, ‘Remember’.


Syro de Aphex Twin (2014 -Warp)
En aquellos días de más uso común de dichas plataformas, descargué este álbum a través de torrent. No sabía nada de Aphex Twin en aquel momento, solo que Syro tenía muy buena puntuación en el sitio de compilación de críticas, Metacritic. No lo escuché en aquel momento, y en este caso creo que puedo declarar que no estaba preparado. Aunque está lejos de ser el más vanguardista de Richard D. James, el álbum sigue siendo oblicuo para un primerizo, pero también es texturado y complace tanto las tendencias techno de Aphex Twin, como sus momentos más melódicos. Al escuchar el álbum año pasado, después de una exploración de la aclamada, versátil y entretenida discografía de James de los 90s, me di cuenta que está perfectamente integrado en ella, a pesar de que fue lanzado 13 años después de su predecesor. EL estatus de influencia que Aphex Twin tiene en la música electrónica y el IDM no puede ser exagerado y su regreso con Syro demostró la vigencia de su musicalidad.
Cortes suculentos: ‘minipops 67’, ‘4 bit 9d api+e+6’, ‘180db_’.
The Melodic Blue de Baby Keem (2021 – pgLang)
Completa honestidad: mi interés por Baby Keem se derivó del hecho de que Kendrick Lamar, uno de los máximos exponentes de rap de la actualidad, es su primo. Mi primer acercamiento con la música de Baby Keem fue la excelente ‘range brothers’ en la que aparece su aclamado pariente. Esta canción es la primera de dos en The Melodic Blue, álbum debut de Baby Keem, en las que Lamar presta su voz para acompañar con versos incisivos las inmersivas reflexiones de su primo. Y funciona como uno de los muchos grandes momentos que The Melodic Blue, su álbum debut, contiene. El álbum podría llegar a ser abrumador a momentos, sobre todo porque Keem decide hacer cambios de ritmo en muchos de los temas, pero de esa misma manera mantiene los beats e instrumentación moviéndose constántemente; una vez que te sostienes de ellos, enganchándote sobre todo en su colorida narración y las tendencias melódicas en sus versos, hacen que Baby Keem sea notable por si solo.
Cortes suculentos: ‘range brothers’, ‘lost souls’, ‘scars’.


Vespertine de Björk (Elektra – 2001)
Hacer un gran álbum desafiante y definitorio en tu carrera y seguirlo con uno incluso más ambicioso es algo que pocos logran. ¿Pero hacer dos seguidos (o más)? Me parece que solo Björk. La artista de pop avant-garde islandesa nos regaló en Vespertine otro trabajo lleno de baladas épicas y que parece que lo engloban todo. Producido por vanguardistas electrónicos como el duo Matmos, el cuarto álbum nos enseña a una artista en el cénit de su poderío, pero a cada momento, nos conmueve y nos muestra belleza desmedida. Vespertine es folclórico en sus tendencias, pero la forma en la que se empuja a sí mismo, a Björk y a quien lo escucha, lo hace una pieza primordial de la absolutamente única carrera de la artista. Después de esto, el viaje de Björk iría cada vez más lejos en cuanto a experimentación se refiere, pero por lo menos tenemos este momento en el que nos regaló una obra de magnificencia terrenal.
Cortes suculentos: ‘Hidden Place’, ‘Pagan Poetry’, ‘Unison’.
Happiness de Fridge (Text – 2001)
Vaya joyas puedes encontrar cuando te vas hacia el pasado de artistas que aprecias. Fridge es la banda original de Kieran Hebden, quien es conocido como Four Tet. Exploren un poco el blog y se darán cuenta lo mucho que he hablado de Four Tet en los últimos 4 años. Escuchar Fridge era imperativo. Y agradezco que fue una buena decisión. Happiness es la penúltima grabación del proyecto, y su paisajismo instrumental, con beats de post-rock y melodías de teclados y sintetizadores dulces, resulta el perfecto umbral para lo que Four Tet crearía poco después. Hebden decidió re-lanzar Happiness el año pasado, atrayendo atención a un trabajo amorfo y acogedor para poner en tus audífonos y sumergirte fácilmente.
Cortes suculentos: ‘Drum Machines and Glockenspiel’, ‘Five Four Child Voice’, ‘Long Singing’.


Liquid Swords de GZA (Geffen – 1995)
Mi primer acercamiento al mundo que son los álbumes solistas de los miembros del aclamado grupo de east-coast rap, Wu-Tang Clan. Y en realidad, no sé por qué lo escogí. Tal vez, ¿la memorable portada? O el simple hecho, conocido por muchos, de que los trabajos de los 90s de los miembros del grupo fueron tan esenciales como sus álbumes en conjunto y empezar por cualquiera de ellos es significativo. Liquid Swords es un gran comienzo. GZA es expresivo en su segundo álbum; un rapero de la era de oro del género con mucho que decir y con la creatividad de agregar un sinfín de elementos artísticos a sus canciones. La producción de RZA es tan sólida como se podría esperar y los beats sirven el honorable propósito de enaltecer y enriquecer los versos de GZA. Liquid Swords es épico, pero en una proporción que permite que sea esencial en el hip-hop clásico y se mantenga relevante hasta la fecha.
Cortes suculentos: ‘Liquid Swords’, ‘4th Chamber’, ‘Shadowboxing’.
The Velvet Rope de Janet Jackson (Virgin – 1997)
En el reino del pop, probablemente no hay artista más subvalorada que Janet Jackson. Sí, use la palabra reino a propósito. Ser la hermana de Michael Jackson le dió a la música de Janet una obscuridad rara vez vista en la música. Porque a pesar de que ha vendido mucho y ha gozado de fama y notoriedad, su música no es recomendada o distribuida normalmente en los canales masivos actuales. Leí por ahí que esto fue producto del infame suceso en el show de medio tiempo del Super Bowl en 2004 (hace 20 años casi exactamente), algo tan cargado de misoginia que hace que me duela la cabeza. The Velvet Rope (su sexto álbum de once), es extenso, suculento y bien logrado; combinando pop y R&B dignos de la época, pero con el toque especial que solo una artista de su estatus puede darle y una mirada más introspectiva. El resultado es algo que nadie se debe perder.
Cortes suculentos: ‘Got ’til it’s Gone’, ‘Tonight’s the Night’, ‘I Get Lonely’.


Natural Brown Prom Queen de Sudan Archives (Stones Throw – 2022)
Soul futurista, hip-hop alternativo y toques de dance son algunos de los ingredientes que Brittney Parks agrega a la mezcla en su excelente segundo álbum como Sudan Archives, Natural Brown Prom Queen. Parks, oriunda de Cincinnati, crea un conjunto de canciones tan versátil, que a veces dudas de que sea la misma grabación. La cantautora, quién también toca el violín, no vacila al querer transformar canciones que podrián parecer calmadas al principio, agregando texturas a diestra y siniestra y dejándolas evolucionar como les plazca. El resultado es realmente imperdible y tomando en cuenta lo joven de su carrera, resulta emocionante saber cuales serán sus recetas en el futuro.
Cortes suculentos: ‘Home Maker’, ‘ChevyS10’, ‘Yellow Brick Road’.
Evermore de Taylor Swift (Republic)
Tenía que ¿no? La cantautora de pop y probablemente la más grande superestrella del género aparece por primera vez en una lista de este blog. Después de un clavado a su discografía previo a ver su película de The Eras Tour, ya tengo mis álbumes predilectos. evermore es uno de ellos: la pieza acompañante de folklore lanzado el mismo año, es la continuación de las ideas y temáticas más intricadas y contemplativas de su predecesor. Pero esto no brillaría si no fuera porque Swift, tan franca como siempre, le da vida a las canciones con su escritura atractiva y relacionable. La colaboración con Aaron Dessner (The National) fue muy fructífera y eso tal vez es un sesgo para este escritor pero al final, evermore brilla por lo que su creadora quiso hacer con el álbum, re-imaginando su musicalidad y nada más.
Cortes suculentos: ‘willow’, ‘no body, no crime’, ‘marjorie’.


London Calling de The Clash (CBS / Epic – 1979)
Si me conocen de hace tiempo y de alguna u otra manera han seguido este blog, es probable que esta entrada de la lista les sorprenda. Y es que, si tanto me gusta el rock, tanto escribo sobre música, ¿Cómo no he escuchado el álbum más aclamado de la que alguna vez fue denominada “la única banda que importa”? Podría decir algo pretencioso como: “Es que tenía que estar preparado para escucharlo, explorar más y luego darle su lugar como la obra maestra que es”. Pero solo diré esto: London Calling es de esos pocos álbumes de rock en las que la mayoría podemos estar de acuerdo. The Clash realmente creó una pieza musical atemporal, entretenida, audaz y con peso social. Es su mejor álbum, es una gran muestra de que el punk va más allá de 4 acordes y batacazos, y al escucharlo parece que pudo haber sido lanzado el año pasado. The Clash no es la única banda que importa, pero London Calling importa muchísimo.
Cortes suculentos: ‘Spanish Bombs’ , ‘Lost in the Supermarket’, ‘Death or Glory’.
Underground de Thelonious Monk (Columbia – 1968)
Gradualmente, en mi continua exploración del universo jazzístico, Thelonious Monk se ha convertido en uno de mis pianistas predilectos. Este instrumento es el que más peso tiene para mi escucha del jazz, simplemente porque también lo toco, pero también porque puede ser el instrumento líder o dar un gran soporte en un álbum de jazz. En Underground, Monk luce su instrumento y sus talentos de composición de manera más discreta, apoyándose de su longevo cuarteto, con el que grabaría por última vez. El álbum resulta tan esencial como mucha de su discografía y eso es decir mucho. Pero esto prueba que Monk incluso en el crepúsculo de su carrera seguía siendo un compositor sin igual en el mundo del jazz.
Cortes suculentos: ‘Thelonious’, ‘Raise Four’, ‘Green Chimneys’.


Cave World de Viagra Boys (Year0001 – 2022)
Viagra Boys es una banda sueca de dance-punk y post-punk, Cave World es ya su tercer álbum y suenan tan sólidos y consumados como cualquier otro acto de mayor longevidad. La entrega agresiva pero canalizada del vocalista Sebastian Murphy es perfecta para sus letras sarcásticas que se burlan de los conspiranoicos y sus teorías, especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19. Las canciones de Cave World pueden sorprenderte así como energizarte, pero Viagra Boys nunca se toman tan en serio. A momentos me recuerda a Nick Cave y sus tendencias más blueseras, en otra parte puedo imaginarme a Josh Homme bailando en el escenario al ritmo de ‘The Cognitive Trade-Off Hypothesis’; pero este álbum es esencial porque la preferencia de la banda es siempre la experimentación más contemporánea y le cohesión temática. Cave World es enteramente una gran adición a la ferviente escena de este sub-género.
Cave World: ‘Troglodyte’, ‘The Cognitive Trade-Off Hypothesis’, ‘Return to Monke’.
Night Dreamer de Wayne Shorter (Blue Note – 1964)
Lamentablemente, 2023 fue el año en el que falleció el gran saxofonista Wayne Shorter. Uno de los últimos músicos emblemáticos del jazz de los 1960s que, como líder, se mantuvo firme en su melódico y emotivo post-bop. Al haber sido parte de los Jazz Messengers de Art Blakey y del segundo gran quinteto de Miles Davis, los lanzamientos de Shorter como líder son particularmente texturados y sinuosos. En Night Dreamer, encontramos a un músico encontrando su paso firme, entregando puras composiciones propias de acordes simplificados, solos espaciosos y secciones rítmicas francas. Liderando a un quinteto que incluía al trompetista Lee Morgan, al pianista McCoy Tyner y el baterista Elvin Jones, Shortes estableció en apenas su cuarto álbum un sonido que lo caracterizaría y demostraría su talento como un exponente clave del jazz esencial de la década, por más que ésta a su alrededor ya evolucionaba a las formas más vanguardistas del género. Que en paz descanse.
Cortes suculentos: ‘Night Dreamer’, ‘Virgo’, ‘Armageddon’.


The Mollusk de Ween (Elektra – 1997)
Se acaban los créditos de la primera película de uno de los programas animados más aclamados y queridos del siglo XXI y empieza una canción de indie-pop con una voz grave hablando sobre un hombre del mar. El programa: Bob Esponja, la canción: ‘Ocean Man’, tema con el que Ween cierra su sexto, más memorable y más entretenido álbum: The Mollusk. El eclecticismo con el que Gene y Dean Ween abarcaron la composición y escritura de estas canciones es sobresaliente. Ninguna es igual que la anterior y esto no solo musicalmente pero también en su contenido verbal. Es indie-rock bromista y sarcástico, pero también está producido con minuciosidad, es progresivo a momentos y tiene más profundidad de lo que aparenta. Algo así como Bob Esponja, sobre todo tomando en cuenta que el creador, Stephen Hillenburg (DEP) tomó The Mollusk como influencia y Ween haría una canción para el programa. Álbum imperdible.
Cortes suculentos: ‘The Mollusk’, ‘Cold Blows the Wind’, ‘Ocean Man’.

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