
A estas alturas, la tradición latina en la música popular tanto americana como mundial debería ser más que notable. Y no me malentiendan, lo es. Pero lo es tal y como el conglomerado industrial de la música quiere que sea. Los máximos exponentes actuales, simbólicos herederos de Ricky Martin y Shakira, son los que rompen las listas de ventas, tienen millones de reproducciones en Spotify y ganan premios, parecería ser, por su valor comercial en vez de artístico. Bad Bunny, J Balvin, Karol G ó Peso Pluma no son intrínsecamente “comerciales”, pero los cuatro tienen en común que dieron en el clavo de lo que las disqueras priorizan, canciones inmediatas y de máximo poder de difusión. Por lo tanto, sin que esto tenga que ver con lo “buena” pueda ser su música, este dominio no hace mas que nublar todo lo que no entra dentro de su espectro.
Kali Uchis, irónicamente, no nació ni se crió en algún país latino, con excepción de periodos en Colombia y sin embargo, en su cuarto álbum Orquídeas, decide homenajear la música de su herencia combinada con su ya reconocible y suculento matiz de neo-soul y pop. El álbum navega en el territorio de su muy reciente predecesor, Red Moon in Venus (2023), dándole un trasfondo firme, ya que la música de ese álbum es la mejor que ha hecho hasta el momento, en mi opinión. Impulsado además por invitados de lujo y la inclusión de ritmos de géneros latinos, Orquídeas resulta una experiencia accesible y entretenida.
Nacida en Virginia, Karly Marina Loaiza, de padres y familia colombianos, no quería cantar en primera instancia. Compuso las canciones de su primer mixtape en su auto, al haber sido corrida de la casa de sus padres y decidió combinar esto con su pasión por la poesía. Orquídeas es su primer álbum que explora de lleno ritmos latinos, y es sobresaliente lo bien logradas que suenan las canciones, tanto en composición como producción, y esto le da textura al álbum como nunca antes en su trabajo, eso sí, con algunos sacrificios.
Entrando a las canciones: destaca primero ‘Me Pongo Loca’, una balada de su característico neo-soul que domina ya sea que hable inglés o español. Más adelante, ‘Diosa’ presenta a Kali Uchis describiéndose a si misma como alguien que no merece menos de lo que la haga feliz y la deje vivir plena. ‘Pensamientos Intrusivos’ es uno de los mejores momentos del álbum. En esta canción, Uchis expone con su gran toque artístico el tema central de todo el álbum: ha sufrido, ha tenido parejas que la han desdeñado pero esto no le impide saberse en paz y en un lugar más feliz, sin miedo a enamorarse nuevamente. En ‘Tu Corazón es Mío’ la cantante expresa sin tapujos dicho enamoramiento, rodeada de acordes prístinos y beats que se atascan en tus oídos con facilidad. Todas estas canciones hacen uso de algo que probó en su álbum pasado: combinar su idioma natal y su idioma ancestral, en este caso siendo el español el que utiliza con mayor frecuencia.
Resulta sorprendente que la canción que incluye a Peso Pluma no haya sido un corrido tumbado, ese tipo de canción tradicional mexicana que llevó a la “Doble P” al estrellato. Su participación en ‘Igual que Un Ángel’, un poco cargada de más de Auto-tune, no destaca tanto en el contexto de la canción, pero su química con Uchis eleva este número, que describe al objeto de la afección de Uchis como en peligro de extinción. Esta dualidad de demostrarle a tu ex que estás en un mejor lugar pero a vez decírselo a la persona que amas, alimenta el álbum y sin duda lo beneficia. Porque Uchis, ya en paz, no tiene miedo de señalar aquello que se la quitaba y además de interrumpirla ella misma, a su modo.
La primera disrupción es ‘Te Mata’. La narrativa de Kali Uchis es simple: su ex-pareja sufre al verla tan feliz y satisfecha y este dejo de pavoneo sobre alguien que no la aprovecho se exacerba con la instrumentación de bachata que no deja de tener la atmosférica producción característica de la cantautora. Aquí Uchis es donde más explota su voz, dándole aún más sustancia a la canción. Y eso es algo que también empuja a Orquídeas: aun con efectos de eco y reverberación, el álbum pone la voz de la cantante en primera instancia, priorizando entonces su poesía. (Me reí al pensar que eso implica que podemos escucharla lidiar con un idioma que no domina, no hay quejas de todos modos).
Más adelante, Uchis complace el lado más fiestero de su música. No me agrada del todo la notable diferencia entre los dos temas de reguetón. ‘Muñekita’ sufre de los mismos problemas que muchas canciones del género: coros lineales, un beat repetitivo que se vuelve incómodo a menos que estés rodeado de gente y luces de DJ y, probablemente estarán de acuerdo, el puente definitivamente recuerda una canción de reguetón en particular. La alusión es probablemente intencional pero no encuentro algo en la canción que sea realmente destacable. ‘Labios Mordidos’ en cambio, se ayuda más del toque particular vocal de Uchis, y la química que tiene con Karol G es sin lugar a dudas la mejor de todo el álbum. Yo soy partidario de que el reguetón hecho por mujeres se alza sobre el clásico machismo del género, y a veces hasta es mejor, y esta canción es un gran ejemplo, especialmente por su franca insinuación del coqueteo entre dos mujeres.
Orquídeas cierra con dos de sus canciones más dulces y divertidas: ‘Heladito’ nos entretiene con instrumentación de influencias funk, una línea de bajo y un coro inolvidables, pidiéndole a su pareja que la consienta como la princesa que es. Por último ‘Dame Beso / Muévete’, con su ritmo de influencia de merengue, es el número más bailable y fiestero en el sentido tradicional latinoamericano, y provoca imaginarme una boda de manera instantánea. En este tema, Uchis pide que muevas la cintura como Shakira, dando evidencia de que no tiene problema en homenajear francamente su cultura ancestral, tal y como lo hizo con sus invitados, los ritmos del álbum y la inherente pasión que permea cada pista.
Orquídeas es exuberante de la misma manera que lo han sido sus predecesores, pero la facilidad con la que Uchis se integra en otras ideas musicales lo hace más terrenal sin dejar de ser destacable. Uchis navega en la paz que desea al estar a punto de ser madre, y el aura de fiesta indeleble de la cultura de su región ancestral. Finalmente, Kali Uchis no es la máxima exponente de la música latina, y a su vez, el álbum no alcanza satisfactoriamente todas sus ambiciones. Pero escuchando Orquídeas es inevitable pensar que al llevar esta tradición, tanto directamente como en su inspiración, Kali Uchis desafía un poco, divierte más y crea un álbum altamente repetible: para escuchar con atención, bailar y cantar, y ¿por que nó?, ir por un heladito.

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