Donald J. Trump y sus secuaces secuestraron a Nicolás Maduro, presidente (no-electo, dictador) de Venezuela. Las implicaciones de esto están siendo ampliamente discutidas en el internet mientras escribo esto, pero el historial y el contexto es tan obvio para este escritor, que es difícil no señalar que la maraña de comentarios solo nubla una discusión matizada, que de verdad considere todos los factores y consecuencias.
Supongo que primero hay que establecer: estoy en contra y condeno fervientemente las acciones de EUA como estado y de Donald Trump como su ejecutor en turno. Si los últimos dos años del genocidio en Gaza nos han enseñado algo, es que el imperio estadounidense tiene nulo interés por el bien de los pueblos y la vida que no sirva a los intereses capitalistas y neo-coloniales. Y, además, que el derecho internacional es un libro más que no sirve para impedir lo que supuestamente debería: limitar el poder y defender la soberanía. ¿Pero no es el derecho en general exactamente eso? Y, ¿Que han hecho las leyes nacionales y el supuesto estado de derecho en contra de la acumulación del poder? Teniendo un ejemplo claro en Venezuela.
Mientras se intercambian sin cuestionamiento las palabras “soberanía” y “democracia”, un sinfín de reflexiones corren por mi mente a velocidad luz. Si Venezuela no era una democracia ¿Por qué su soberanía es mermada por el supuesto bien de la primera? Si EUA sí es una democracia ¿Por qué los representantes no son elegidos por el voto directo? Si la democracia representativa es funcional ¿Por qué los representantes y los servidores públicos elegidos no defienden el bien común? Temiendo que hay gente que cree el siguiente enunciado y lo defendería, yo pienso: atacar Venezuela y secuestrar a su líder actual, ¿que beneficio podría traer al americano común? El cual, no es difícil saber, no necesariamente pasa por un buen momento en su actual contexto social.
Y sí, lo que Venezuela ha vivido en la última década es otro ejemplo de este mismo problema: si Maduro tiene o tenía en mente el bienestar de los venezolanos, ¿por qué tantos venezolanos han sufrido y por qué se ha perpetuado a sí mismo en el poder? Sus ideas y las de su predecesor de defensa de la soberanía y los territorios contra el imperialismo definitivamente responden a intentos neocoloniales muy presentes a finales del siglo pasado. Pero, es imposible no cuestionar sus métodos cuando por medio de su populismo hicieron lo posible por mantenerse en el poder, a costa de la democracia.
Si el derecho no es capaz de defender la democracia combatiendo el poder (de un partido político, de un dictador, de un empresario), ¿Cómo podríamos creer que el derecho internacional defiende la soberanía de un país contra un estado hegemónico e imperialista? Porque eso sí, la propaganda que el bendito internet difunde sin obstáculos ya no puede esconder los hechos: el ataque a Venezuela responde a intereses del capital, esto dicho por el mismo Trump, y sabemos que lo podemos nombrar: Shell, Exxon Mobil, British Petroleum. Es el cuento de liberación del yugo azteca que ahora le da por cantar a la ultraderecha que defiende la colonia. La misma gata, pero revolcada.
Hay motivos de celebración para la gente venezolana, pero sus siguientes decisiones deben poner atención a lo que el imperio estadounidense no solo pretende si no abiertamente declara. Tal vez en eso sí se distingue la celebridad pederasta que ahora habita la oficina oval: ya dejó de pretender que EUA ve por el bien de la libertad y la democracia. Si en algún momento te lo has cuestionado, te recomiendo no dejar que te hagan vacilar los incels libertarios que ahora conforman su principal línea de defensa.
En lo que la Unión Europea decide si ahora ya pueden condenar las acciones de su eterno padrino económico o ver si la FIFA y el COI ejercen sus reglas como rápidamente lo hicieron con Rusia, yo intento llegar a una conclusión que muchos han propuesto y promovido formalmente: debemos reconsiderar lo que pensamos como la forma normal de administrar nuestras sociedades, ya que la forma actual concentra el poder en personas que usan el servicio público para intereses personales: los políticos.
Entre tanto pensamiento no descarto el que este secuestro no es más que un ardid político. Una acción que le sirve al ejecutivo estadounidense para reforzar su agarre del poder y quién sea que suceda a Maduro no garantizará bienestar para los venezolanos. En este sentido, son los venezolanos los que deberían decidir que pasa con su tierra y su país. Aunque tambien acecha la suposición de que, así como el discurso AMLOVER vs anti-AMLO creó una división irracional en México, hubiera gente en Venezuela que defendía incondicionalmente a Maduro y otros que lo atacaban creyendo que convertirse en títeres de EUA era sinónimo de prosperidad. Esta división, lamentablemente, solo beneficia a la cúpula del poder.
Son los políticos los que desestabilizan otros países para poder obtener sus recursos, los que evitan políticas sustanciales contra la drogadicción porque están coludidos con el narco. Son los políticos los que venden tierras y recursos a empresas para su explotación y saqueo, los que priorizan el morir con riquezas cuál faraones en vez de la vida de sus representados. Son los políticos los que promueven ideas para que tú, venezolano, mexicano, europeo o estadounidense, creas que el problema es tu igual solo porque se ve diferente, y no aquellos que se establecieron en la burguesía con nuestro consentimiento.
La democracia representativa es inútil no solo para el bienestar de la sociedad, sino también de la humanidad. Mientras sigamos creyendo que en cualquier aspecto de la sociedad debe haber una jerarquía, una estructura que permite que alguien pueda acumular poder en contra de la vida humana y su prosperidad, esto siempre va a ocurrir.
El accionar de EUA, Israel, el Norte Global o las potencias coloniales es el mismo a lo largo de la historia. Podemos y deberíamos darnos cuenta que es hora de hablar con el de al lado, dejar de creer en las barreras impuestas por los agentes del poder, desde las barreras de clase hasta las fronteras. Hay que hacer comunidad, aprender de nosotros mismos e informarnos en conjunto. Dejar de voltear hacia arriba para saber cómo actuar, de creernos superiores por circunstancias tan aleatorias como el lugar en donde nacimos. Pienso que realmente deshaciéndonos de las ideas impuestas de orden social y el valor humano, es más fácil cuestionar el status quo y darnos cuenta que nunca, nunca alguien que acumula poder (económico, político, social, imperialista) va a ver por el bien común.

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