El arte es político.
Mucha textura, habitable, dinamismo, la fiesta, ventana, atmósfera, secuenciar, urbanización, duelo, tenebroso experimento, personalidad sarcástica, humo de cannabis, emociones eclécticas, apremiantes, esotérica composición, esplendoroso, eternidad, entrañable, serpenteante, divino, inflamable, nostalgia, minimalismo, sentido agudo, deseo, destruirlo y reconstruirlo, aleatoriedad, desasiosiego, más desenfadada, cósmicos.
A un cuarto del siglo XXI, no sé, todo sigue igual y todo es diferente. Les presento mis álbumes favoritos del 2025.
Menciones Honoríficas
- Femme Fatale de Mon Laferte (Sony Music Latin)
- In Studio Magic de Anthony Naples (ANS Recordings / Incienso Records)
- PAPOTA de CA7RIEL & Paco Amoroso (5020 Records)
- Roulette de Alfa Mist (Sekito)
- Faith de Purelink (Peak Oil)
- Totality de Natural Information Society & Bitchin Bajas (Drag City)

30. Essex Honey de Blood Orange (Domino / RCA)
Dev Hynes es una figura muy presente en la escena musical independiente. Sé de Blood Orange desde hace muchos años e incluso el nombre de Hynes ya estaba presente en mi mente por las apariciones de artistas que sigo en sus discos o viceversa. Sin embargo, Essex Honey, su quinto larga duración, es mi primer escucha firme de su trabajo. El álbum es un conjunto con mucha textura, neo-soul elegante e inmersivo, que no duda en atraparte con la pasión con la que Hynes infunde a cada canción. Es música brillante, atractiva y, en general, muy agradable.

29. Friend de James K (AD 93)
Dulce y atmósferico, cercano y habitable, el tercer álbum de Jamie Krasner, Friend es un incandescente estudio de dream pop para el siglo XXI. Friend también incluy con poco problema ritmos de trip hop y atmósferas shoegaze. Dejándose llevar por lo etérea de su voz, Krasner encapsula pistas de mucha personalidad en una grabación que se escucha fluida haciendo ver fácil la integración de todas sus texturas. Gran descubrimiento de una artista que parece estar encontrando su voz del otro lado de la bruma.

28. Double Infinity de Big Thief (4AD)
En algún momento tenían que dejarse ir. Lanzamiento tras lanzamiento esta banda neoyorquina demostraba estar a la vanguardia del indie-rock combinado con country, tintes de la época de oro de los guitarrazos, y la devastadora poesía de Adrienne Lenker. Double Infinity, su primer lanzamiento como trío desde la partida del bajista Max Oleartchik, es su álbum más relajado. No pierde enfoque, pero las canciones aquí abandonan la ambición y el dinamismo de su aclamado predecesor (este), elaborándose una otra como entretejiendo notas que podrían quedarse sonando hasta el infinito.

27. DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny (Rimas)
Benito Antonio Martínez Ocasio es probablemente la estrella latinoamericana más grande del mundo. Crucialmente en sus últimos lanzamientos, el oriundo de Puerto Rico se ha definido como el vanguardista de su escena además de dominar listas, premios y la era del streaming. DeBÍ TiRAR MáS FOToS, su sexto álbum es su último y mejor logrado esfuerzo de crear canciones que desafían el reggaeton popular, enalteciendo ritmos de su lugar de nacimiento y casi el resto de Latinoamérica. La considerable extensión típica de sus recientes álbumes está presente pero por suerte todo lo que viene después del super-hit “Nuevayol” no cede en manufacturar la fiesta.

26. SABLE, fABLe de Bon Iver (Jagjaguwar)
La evolución del proyecto de Justin Vernon es una que parece haber cerrado el círculo. Lo que hizo especial a Bon Iver recién lanzado su debut, es probablemente lo que está ausente de SABLE, fABLe. Secuenciado en un formato de EP + LP, el quinto larga duración de Bon Iver es su álbum menos compacto. Vernon aprovecha la primera parte para sus reflexiones sobre la incertidumbre, el duelo y la tristeza, pero las abandona casi por completo en la segunda parte por algo que se asemeja más a música para cuando el sol se mete por la ventana. Justin Vernon, y Bon Iver, son casi inigualables en su capacidad de idear melodías que se alojan suavemente en tus oídos y eso no cambia en SABLE, fABLe.

25. Lifetime de Erika de Casier (Independent Jeep Music)
Erika de Casier es una cantante danesa que se coló a esta lista tarde en el año con su cuarto álbum, Lifetime; presentándome tanto a la artista como un álbum que se convirtió esencial con rapidez. Completamente autoescrito, autoproducido y publicado con su propia disquera, Lifetime encuentra a Erika de Casier reviviendo pop, soul y R&B de los noventa y principios del siglo XXI con autoridad. Es altamente escuchable pero logra sorprenderte a través de su producción y la inclusión de elementos de trip-hop y producción que le da un peso importante tanto a su voz como a la atmósfera que la rodea. Esto no es nada más que una invitación a que lo experimenten por ustedes.

24. Open Close de Sam Prekop (Thrill Jockey)
Supongo que del post-rock a la música electrónica o ambiental hay un paso. Sam Prekop es uno de los elementos principales de la escena del post-rock de Chicago, siendo vocalista de la banda The Sea and Cake desde su formación en 1994. Desde su primer álbum solista, Prekop ya desafiaba estructuras características del género donde se formó, inclinándose por combinaciones de sintetizadores e instrumentación electrónica para expandir sus canciones. Open Close es su octavo lanzamiento, una clase magistral de cómo secuenciar y superponer melodías a pasajes abstractos, creando algo inmediatamente conmovedor y altamente repetible.

23. Dan’s Boogie de Destroyer (Merge)
Daniel Bejar, a lo largo de 14 álbumes con su banda Destroyer, parece estar constantemente enfocando la visión anacrónica que tiene de su ciudad natal, Vancouver, la condición humana y al final, su vida. Dan’s Boogie encuentra a Bejar reflexionando sobre el envejecimiento, encontrándose y reflexionando sobre el decaimiento del mundo. La música en muchos sentidos es “retro”, como ya es usual en Destroyer, pero la producción esta vez está saturada: como si con el paso del tiempo nos costara más ver y escuchar con claridad. Sin embargo, buscar el sentido de todo y la belleza en el arte siempre vale la pena.

22. Vendrán Suaves Lluvias de Silvana Estrada (Glassnote)
Silvana Estrada tuvo uno de los más consumados debuts en la música latina de los últimos años con Marchita (2022). Su voz está influenciada por el blues y entrenada para expresar con delicadeza y pasión emociones provocadas por el duelo, la añoranza y el amor, la cual combina con música de rica textura que no se conforma con sus marcadas influencias. Vendrán Suaves Lluvias es el segundo capítulo firme de su carrera, extendiendo las reflexiones melancólicas de lo que es vivir con miedo al dolor y la decepción, pero, por suerte, sabiendo que eventualmente puedes encontrar la paz. Sus metáforas son multicolor y su voz, tan expresiva como siempre, realmente te permite compartir sus emociones con poco obstáculo.

21. Golliwog de Billy Woods (Backwoodz Studioz)
Billy Woods se ha convertido en uno de mis raperos preferidos implacable y consistentemente. No solo porque desde el año en que empecé a escucharlo con Aethiopes (2022) ha lanzado 4 álbumes, los cuales todos consideraría esenciales. Su colaboración con Kenny Segal (quién produce varias canciones en Golliwog) en 2023, Maps es mi preferido entre ellos. Pero también recomiendo sus lanzamientos como Armand Hammer, un duo compuesto por Woods y Elucid. Todo esto es para decir que Golliwog es nada menos que un tenebroso experimento más en la carrera prolífica de un rapero que está a la vanguardia de su género, llevándolo a nuevas fronteras con cada lanzamiento, experimentando sin tapujos, cuestionando todo a su alrededor, su herencia y su arte.

20. viagr aboys de Viagra Boys (Shrimptech Enterprises)
En el cuarto álbum de estudio del sexteto sueco de post-punk Viagra Boys, la sátira, las críticas a la ultra-derecha y las letras que se burlan de la decadencia social en la era de la tecnología no han cedido ni un ápice. Pero sobretodo, viagr aboys, mantiene incandescente la energía de la banda, que hábilmente combina su personalidad sarcástica con canciones propulsivas y memorables. Los Viagra Boys son uno de mis actos favoritos en la bulliciosa escena del renacimiento del post-punk (o el punk para acabar pronto) y viagr aboys, de la mano del incansable e inconfundible vocalista Sebastian Murphy, es un lanzamiento esencial de rock en 2025.

19. Live Laugh Love de Earl Sweatshirt (Tan Cressida / Warner)
Earl Sweatshirt se ha convertido en un importante exponente de rap divertido e introvertido en igual medida. Sus reflexiones rodeadas de humo de cannabis son ideales para una sesión de noche tardía con audífonos encerrado en tu cuarto. Live Laugh Love es su sexto álbum sobresaliendo en esta técnica, con una producción que hace brillar su desinteresada entrega sin dejar de lado beats alternativos y samples que por más coloridos, te hacen pensar en películas en blanco y negro. La clave finalmente es que Earl es también un singular narrador, uno que entrelaza vivencias y visiones, difuminándolas tanto que es difícil distinguir cual es cual.

18. Under Tangled Silence de Djrum (Houndstood)
En el tercer álbum del productor Felix Manuel como Djrum, Under Tangled Silence, la música instrumental parece querer implosionar. Cómo si se tratara de la banda sonora de un videojuego multifacético, Under Tangled Silence evoluciona firmemente representando emociones eclécticas en sus 62 minutos de duración. No es un álbum al que te acercas con facilidad. Recomiendo específicamente la escucha con atención para realmente dejarse empapar por los brillosos arpegios y ondulantes sintetizadores que de un momento a otro se transforman en apremiantes bajos y pasajes peculiares de aparente aleatoriedad. Una aventura musical.

17. God Does Like Ugly de JID (Dreamville / Interscope)
Rico en samples, invitados y versos inolvidables, el cuarto álbum del oriundo de Atlanta, Destin Choice Route, es otro proyecto satisfactorio y bien logrado en su discografía. Con el balance que le caracteriza de rapeo fluido con juegos de palabras y la cantidad exacta de experiencias personales para mantener la narrativa explosiva, God Does Like Ugly es tan entretenido que lamentas que termine. Los ritmos son muchas veces urgentes e intensos, lo que combinado con memorables pasajes melódicos, enaltecen los versos de JID y sus colaboradores. Este artista se ha convertido en uno de mis predilectos en el hip-hop y God Does Like Ugly lo cementa como tal: una recomendación obligada.

16. Different Rooms de Jeremiah Chu y Marta Sofia Honer (International Anthem)
Different Rooms del sintetista Jeremiah Chu y la violinista Marta Sofia Honer: un álbum tan jazzístico que deja de ser jazz. Una colección de sonidos fructíferos que se superponen a medida que avanza como pocos álbumes este año. Los dos compositores, en su segundo lanzamiento juntos, evocan musica clásica, sin miedo a aprovechar los sintetizadores de Chu y caminos abstractos para enriquecer su esotérica composición. Utilizando grabaciones en vivo y pos-producción que le otorga un flujo incansable (no el único álbum en esta lista con dicho método) Different Rooms es música en su más intrincada y simultáneamente espaciosa versión. Mención especial al nicho de música en Twitter que me llevó a él.

15. Luminescent Creatures de Ichiko Aoba (Hermine)
Tan inmersivo como lo que su portada evoca, Luminescent Creatures es un esplendoroso capítulo más en la envolvente obra de Ichiko Aoba. La cantautora japonesa concibe este álbum como la continuación de su aclamado predecesor, Windswept Adan (2020). El resultado es una exploración profunda de Aoba del mundo natural a través de sonidos acústicos minimalistas. Sí, puedes pensar en escenas de Ghibli o pensar que esto es Björk si la artista islandesa pusiera su composición a dieta. Luminescent Creatures es folk japonés en su máximo esplendor, interpretado con destreza por Aoba, quien hace paisajes acústicos y texturados como si fueran un habilidoso acto de prestidigitación.

14. Disquiet de The Necks (Northern Spy)
“No completamente vanguardista, ni minimalista, ni ambiental, ni jazz”. Esta es la descripción que encuentras en la página de Bandcamp de The Necks, un trío australiano formado en 1989. Su vigésimo álbum Disquiet es la ejemplificación ideal de la falta de descriptivo para el trío. Con una duración de poco más de 3 horas a lo largo de sólo 4 pistas, la música de Disquiet es una caleidoscópica presentación de temas instrumentales que parecen interminables: órganos, batería y pianos entrelazándose hasta la eternidad. Aprecio también el significado de su título: el desasosiego, la inquietud. La música de The Necks es un viaje cósmico pero no es uno de inmediata satisfacción: así como una de sus canciones rebasa la hora de duración, Disquiet premia sumergirse en él y tenerle paciencia. Una vez que el álbum te desenvuelve, bien podrías estar en otro planeta.

13. Neighborhood Gods Unlimited de Open Mike Eagle (Auto Reverse)
Tengo una ligera preferencia por el hip-hop y el rap que se reduce a sus elementos más básicos. Y es irónico porque esto podría traducirse en los boom-baps y versos directos del auge del género en los 90, pero no es exactamente así. Neighborhood Gods Unlimited, el décimo álbum de estudio de Open Mike Eagle, es un estudio prístino de rap introspectivo e inocuo. Su atmósfera sutil y los versos fluidos pero discretos resultan en una experiencia de hip-hop que se enaltece con el acercamiento profundo. Es el primer álbum que escucho de Eagle, algo tarde en su carrera y un resultado de lo prolíficos que los raperos alternativos suelen ser, pero después de varias visitas, parece una entrada ideal. Si todo lo demás es tan entrañable como Neighborhood Gods Unlimited, me espera un muy interesante viaje.

12. Cowards de Squid (Warp)
Recientemente conocí la existencia de la escena “Windmill”, llamada así por un pub popular en Brixton, Londres del mismo nombre. Resulta que muchas bandas de esta escena me han atraído de alguna u otra manera (otra aparece en el número 9). Squid en particular ya aparece en esta lista por tercera vez, y esto con su álbum más interesante. Cowards intercambia parcialmente la urgencia de Bright Green Field (2021) y el dramatismo de O Monolith (2023), por un post-punk más canalizado y experimental. Las dinámicas de volumen y la sinuosa sensación de temor provista por la producción expanden la experiencia a algo más allá de virtuosas baterías o guitarras distorsionadas. La clave es que el miedo no es más que incertidumbre y cuestionamiento de nuestro pasado, enmarcado en Cowards con post-punk serpenteante e intenso, como pocos hoy en día.

11. LUX de Rosalía (Columbia)
Es difícil no fascinarse por el concepto de divinidad. Uno de los pilares en los que se basa un conjunto vasto de mitologías sobre las que se formulan principios adoptados por miles de millones de personas en el mundo es la idea de que hay seres inmaculados, cuya existencia está en un plano superior al de nuestra realidad. ¿Cuánta arte se ha creado para representar la divinidad? ¿Cuanto sufrimiento ha causado la búsqueda de lo divino? ¿Cuántas veces se ha discutido musicalmente por una artista pop española que su lanzamiento anterior se centró en ritmos contemporáneos de Centroamérica? Singularizar LUX en 2025 es sencillo, encontrarlo en sus propios términos y apreciar su magnitud es una tarea completamente diferente. La cuestión es que, dentro de su ambición e intricada composición, LUX no complica esa tarea; Rosalía infunde cada movimiento del álbum con pasión y personalidad, tan así que en una de esas vas directo a confesarte al terminar.


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