
Hay un fenómeno que me ocurre al escuchar música del cual nunca he estado seguro y además, del que no sé si otras personas comparten: puedes escuchar después de un tiempo un álbum que sabes que amas, disfrutas ó adoras y sentir que todo eso incrementa al encontrarlo nuevamente. Eso me pasó en varias ocasiones con Lost in The Dream el tercer álbum y mayor logro de The War on Drugs, que hoy cumple diez años. Ocurrió a tal grado, que lo nombré mi álbum favorito de la década pasada. A estas alturas, ya no estaría seguro de esto último, pero al mismo tiempo ya no es importante. Lo importante es que han pasado 10 años y aun sigo amando Lost in the Dream.
Adam Granduciel es un cantautor que utiliza ideas y sonidos de antaño y los expande y los teje con mucho cuidado. Las características atmosféricas de su música han rebasado cualquier indicio de ser heartland rock ó americana en un sentido estricto, a pesar de que las influencias y sus orígenes se encuentren en estos dos estilos. Granduciel al final también un músico que creció con el rock alternativo ochentero y noventero que buscó en texturas y matices una salida más entrañable para sentimientos de incertidumbre, tristeza y anhelo.
Cuando escuché por primera vez el predecesor de Lost in the Dream, Slave Ambient concluí en primera instancia que el proyecto respondía más a tendencias de rock psicodélico, con toques melódicos y melodramáticos. El tercer álbum de la banda es la prueba de que Granduciel siempre tuvo otros planes, y sus intenciones expansivas estaban por verse. Nunca olvidaré cuando escuché ‘Red Eyes’ por primera vez a finales de 2013. El primer sencillo era una muestra de rock enérgico y sentimental impulsada por guitarras difuminadas pero presentes, soportadas en arreglos instrumentales que parecen crecer después de cada “woah!”.
La excelente serie animada de Netlfix ‘Bojack Horseman’ utiliza el primer tema del álbum, ‘Under the Pressure’ al final de su excelente quinta temporada. En ese momento el personaje principal ha tomado una importante decisión que resultaría ser un punto de inflexión en su tortuosa vida. Así es como se siente escucharla, con sus propulsivos acordes de piano, la canción abre el álbum de manera grandilocuente e inspiradora. Pero la canción no deja de tener la característica principal que se asociaba a The War on Drugs en aquellos días y que permea todo Lost in The Dream: la producción y brillo singular de la psicodelia. El álbum realmente parece estar concebido dentro de un sueño, y la voz de Granduciel parece hablarte desde todos lados y desde ninguno al mismo tiempo no importa si tiene un toque motivacional o te está contando aquello que lo aqueja.
Lo que se evidencia con la mera existencia de esa reseña es: todas esas cualidades están intactas una década después, como si se hubiera conservado en un fósil de ámbar; esta última analogía me parece también adecuada para su sonido característico, el cual no es afectado por el tipo de canción que se presente. Está ‘Suffering’ una balada que recuerda al ex-miembro de la banda y amigo de Granduciel, Kurt Vile. ‘Disappearing’ es una pequeña muestra del rock ‘heartland’ en el que The War on Drugs se asentaría poco después y ‘The Haunting Idle’ es un tema instrumental que abona a la estética del álbum más que a la temática.
Personalmente siempre me sentí identificado con el cierre: ‘In Reverse’ es la gran coda y apropiadamente Granduciel declara solemnemente que solo estamos viviendo en el momento, creando nuestro pasado mientras perdemos la conexión a través del “Gran Desfile”. La forma en la que la canción crece después de una introducción sin percusiones y va añadiendo a cuentagotas instrumentación y textura se convertiría no solo en una herramienta para The War on Drugs, también en una habilidad para crear momentos memorables, la cual Granduciel sigue perfeccionando con cada lanzamiento. En conjunto, sus versos y su musicalidad provocan que ‘In Reverse’ concluya satisfactoriamente un álbum que a momentos parece no tener una estructura.
Es común que al final de cada reseña de esencialidad reflexiono sobre lo que el artista o banda han hecho posteriormente al trabajo en cuestión. The War on Drugs se ha convertido en uno de los actos de rock más sólidos de la escena, firmando ya con una disquera mayor y haciendo giras largas por el mundo. A Deeper Understanding de 2018 es un esfuerzo aún más expansivo, poniendo en juego los límites instrumentales y de producción de Granduciel, el efecto fue en pocas ocasiones un detrimento del poderío de las canciones en sí, pero la banda dio en el clavo en la mayoría de éstas. I Don’t Live Here Anymore tuvo un enfoque más terrenal, pero al dirigirse más hacia adentro en la mente de Granduciel, el álbum se coló a mi lista de favoritos del 2021, después de una no tan favorable primera impresión.
Y sí, ninguno se acerca a la intención expresiva y firmemente lograda de Lost in the Dream. El álbum es etéreo a momentos, rodeando de musicalidad turbia canciones de alto impacto melódico y energía sin fin. Seguir adelante parecería su objetivo, moverse en la dirección que nuestro corazón indique, pero la producción parece tener la intención de mostrar que no está mal sentarse a pensar esto, la realidad; darse cuenta que el constante ajetreo de nuestra existencia exige que nos tomemos un tiempo. El solo punzante de ‘An Ocean in Between the Waves’ o los magníficos pianos de ‘Eyes to the Wind’ pueden, y en mi caso, logran posicionarte en el ahora y alentarte aún con los ojos rojos. Lost in the Dream me envuelve así cada vez que lo pongo, como si The War on Drugs lo haya creado con el afán de descubrir algo nuevo entre sus capas cada vez, aún después de 10 años.

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