Así como la supervivencia en el capitalismo, eventualmente aprendes a vivir lidiando con adversidades en la vida cotidiana. Considero que vale la pena señalarlas y luchar contra las diferentes injusticias, pero a veces, solo con tal de disfrutar algo tan sencillo como escuchar tu música favorita, esas generalidades pueden pasar a segundo plano por lo menos temporalmente. ¿Por qué digo esto? El monopolio Ticketmaster/Ocesa de la música en vivo en México es tal que rara vez, por más “variada” que sea una propuesta de evento musical, ambos entes están de alguna manera involucrados. Algo que es el caso en el Ceremonia. [A decir verdad, esta solo es otra muestra del capitalismo]
La propuesta del Ceremonia, al menos en primera instancia e intención, parece ir más allá que los line-ups usuales que vemos en festivales como el Corona Capital y el Vive Latino. En cierto sentido parecería la contraparte de la capital del país al festival Pal’ Norte celebrado en Monterrey, aunque éste se centra mucho más en música popular latina ya establecida. La edición 2024 del Ceremonia presenta variedad en sus artistas, no sólo musicalmente, ya que orgullosamente el festival enaltece y promueve música hecha por personas de la comunidad LGBTI+. Y en conjunto, ambas intenciones resultaron en un grupo de músicos y artistas que incluían a la productora y cantante vanguardista Arca, al ecléctico Yves Tumor, el gigante del rap Kendrick Lamar en su primera presentación en CDMX y a uno de los estandartes del prominente género de los corridos tumbados: Fuerza Regida.

Yo en particular me emocioné por actos de índole diferente a los convencionales en el círculo del Corona Capital y a pesar de que oportunidad no existe de ver un poco de todo, lo que quise y lo que pude ver fue muy interesante y gratificante. Empecemos.
Sampha
Mi novia y yo llegamos tarde el primer día, pero aun así pudimos presenciar casi en su totalidad la presentación del músico y cantante inglés Sampha Lahai Sisay. Su particular estilo de R&B alternativo y neo-soul es infeccioso y fue muy bien recibido. Su voz es cuasi-angelical y su banda dejaba ver que estaban disfrutando cada nota y acorde. Sampha embelleció el atardecer en Azcapotzalco con canciones como ‘Spirit 2.0’ y ‘Suspended’ de su más reciente álbum Lahai, uno de mis preferidos del 2023. El cantante es místico a momentos, y no duda en interactuar con la audiencia y bailar al ritmo de sus suculentos acordes. Y su cierre fue magnífico: la conmovedora balada pianística ‘No One Knows Me Like The Piano’ y la enérgica ‘Blood On Me’, la primera canción que escuché de este artista, y que recibió una coda extendida. Sampha es un artista único en la escena, definitivamente merece nuestra atención y ojalá regrese pronto.
Yves Tumor
El vanguardista proyecto del cantautor Sean Bowie fue presentado en el escenario American Eagle, el cual se encontraba debajo de una carpa. Este tipo de escenario le quedó corto a Bowie, el cual se presenta rodeado de humo con luces de todos colores resaltando su silueta. Sus ruidosas canciones de post-punk requerían tal vez más espacio, pero el artista no dejó que el ambiente minimizara su música. Tristemente, no pudimos ver su presentación completa, pero lo que vimos fue sobrecogedor. Y pude escuchar una de mis canciones preferidas de Yves Tumor: ‘Fear Evil Like Fire’. Ojalá vengan más propuestas como ésta al país.

Floating Points
Uno de los actos que más quería ver del festival es el proyecto del productor y DJ Sam Shepherd. A lo largo de los últimos años se ha convertido en uno de mis artistas preferidos de electrónica y en su set demostró por qué. Si bien, su música grabada es más ecléctica que un mero DJ-set, Shepherd aprovecha su tiempo detrás del tornamesa con mezclas y ritmos enérgicos, combinando melodías de su discografía y sonidos oblicuos para entretener a su audiencia. Dato curioso: es mi primer concierto de electrónica. La energía se expresaba en el movimiento y la gente disfrutaba (tal vez viajaba) al ritmo de los beats de Floating Points; definitivamente una experiencia que abona a mi historial en conciertos y que encajó perfecto con el ambiente de alta intensidad del festival.
Kendrick Lamar
K-dot fue definitivamente el acto cumbre del festival, la última presentación del sábado en el escenario principal. Uno de los raperos más conocidos y aclamados de este siglo, Lamar aprovechó su tiempo al máximo, incluso el que repuso ya que salió unos 20 minutos tarde. El concierto se sintió como un medley de aproximadamente 22 canciones. Éstas estaban conectadas entre sí a veces interrumpidas únicamente para que Kendrick se quedará impávido observando la algarabía de su audiencia. Vestido con lo que parecía un reboso sobre la cabeza y guantes de portero de futbol, Kung-fu Kenny interpretó muchos de sus más grandes temas como ‘Bitch Don’t Kill My Vibe’, ‘DNA’, ‘HUMBLE’ y ‘King Kunta’, a los cuales les añadió canciones notables de su más reciente lanzamiento, Mr. Morale and The Big Steppers. ‘N95’ y ‘Die Hard’ fueron ampliamente alabadas por el público, pero al artista no se iría sin incluir éxitos de su obra maestra, To Pimp a Butterfly, como ‘i’ y ‘Alright’. El oriundo de Compton es en verdad un acto supremo, su veloz rapeo que critica y cuestiona el sistema tanto como así mismo es esencial, y eso solo enaltece su acto en vivo. Este último consistió de un grupo de bailarines que le seguían el paso milimétricamente y una proyección de un periódico ficticio que cambiaba el contenido según la canción (buen detalle que éste estaba en español). Hay mucha discusión sobe quién es Kendrick Lamar en el mundo del rap, pero basado en este set (de festival además) queda claro que es uno de los grandes. ¡Lisan-al-Gaib!





La experiencia
Aprovecho este espacio para comentar sobre el festival en sí. El Parque Bicentenario de la delegación Azcapotzalco es joven en cuanto a presentaciones de esta magnitud se refiere. El más grande mal, diría yo, fue la separación entre escenarios, teniendo el “Axe” y el “American Eagle” del otro lado de un pequeño lago dentro del parque, la caminata no fue corta desde la entrada. Esta sería mi segunda queja: la única entrada no estaba necesariamente cerca de las posibles opciones de estacionamiento, porque además el estacionamiento del Parque era exclusivo para gente que pagó la opción ‘Club’. Fuera de eso, no hubo graves inconvenientes logísticos (según lo que sé) fuera del retraso de Kendrick. Buen detalle el hecho de que los vasos fueran reusables y se pudieran devolver al final, ojalá esto haya tenido un relativo éxito en cuanto a generación de basura se refiere.
Además de los artistas que pude ver, se por lo que vi y escuché días después que Fuerza Regida, Bad Gyal, Charlotte de Witte, Overmono, Kenia Os y Peggy Gou fueron de los actos mejores recibidos del festival. No así Grimes, quien sutituyó a FKA Twigs, ya que tocó un DJ-set y esto no había sido comunicado a los fans. Claire no deja de acumular controversias al parecer. A ratos mientras comíamos o caminábamos, se escuchaban ritmos de reguetón, dembow, dancehall y hip-hop; a mi parecer esto fue muestra del verdadero eclecticismo y modernidad mostrado por la propuesta de este festival que, digamos, en el mundo Ocesa es de lo más original que podremos encontrar. Tenía intensa curiosidad por ver el set de Arca pero ésta tenía su presentación al mismo tiempo que uno de nuestros predilectos, sin embargo también sé que fue de las artistas más notables. Continuemos.
James Blake
El domingo llegamos con mayor anticipación y después de nuestras hamburguesas del momento de la CDMX fuimos nuevamente al escenario principal para ver a James Blake, artista inglés de electrónica que sorprendió con su versatilidad. Acostumbrado a su amplio rango vocal que le dan vida a sus baladas futuristas, fui sorprendido con números de EDM enérgicos, que encajaron muy bien con el ambiente del Ceremonia. Sin embargo, Blake, acompañado de otros dos músicos, no dejó atrás sus números dotados de efectos vocales que te ponen la piel de gallina. Canciones como ‘The Limit to Your Love’ (apenas me entero que es un cover de Feist), ‘Say What You Will’ (en la cual pidió al público cantar el coro) y un cover del hermoso tema de Frank Ocean ‘Godspeed’, le daban un contrapeso a los números llenos de sintetizadores y percusiones. Blake agradeció infinitamente a cada oportunidad y mencionó que la altura de la CDMX le quitaba un poco el aliento. Además, aclaró que la música interpretada con sus dos compañeros (quiénes están con él desde su primera presentación), se estaba haciendo al momento, sin introducir pre-grabaciones, lo cual hizo de la experiencia aún más gratificante. No es su primer concierto en México y prometió que volvería; yo encantado, verdaderamente.

LCD Soundsystem
Una banda conocida por los escenarios de México, especialmente después de su sorpresivo regreso en 2016. LCD Soundsystem es uno de mis actos favoritos en la escena alternativa. El longevo proyecto de James Murphy, que en vivo son un total de 8 personas, era alguien quien yo sabía eventualmente vería por sus recientes visitas a México. Sin embargo, en cierto sentido no eran una prioridad para mí, ya que es un acto más común en los festivales y escenarios del país. Bueno pues, con la pura energía de su magnífica discografía, el carisma de Murphy, el absoluto talento de los músicos y su conexión con el público, el concierto fue mi favorito del festival. Básicamente fue un resumen de “grandes éxitos”: ‘Get Innocuous!’, ‘Losing My Edge’, ‘I Can Change’, ‘tonite’, y la lista sigue. Algunas canciones se alargaron, otras se conectaban con la siguiente; en otro momento la banda metió un pequeño homenaje a Kraftwerk; es inverosímil lo excelente que fue ese concierto. Y me di cuenta sin querer, cantando a todo pulmón ‘Home’ y ‘Dance Yrself Clean’, incluso ‘New York I Love You, but You’re Bringing me Down’; me gusta mucho la ciudad pero ciertamente me costaría afirmar que comprendo de donde viene James al cantar esa canción, aún así, lo sientes. James agradeció y dijo que genuinamente creía que México era el mejor lugar para presentarse. La banda funcionó con máxima precisión y pasión, mientras una esfera disco los iluminaba desde arriba. Y pasó lo que esperé desde que comenzó el concierto: LCD Soundsystem interpretó ‘All My Friends’ mi canción favorita de la banda. Lágrimas me salieron de los ojos mientras James Murphy se entregaba a esta moderna oda a la incertidumbre sobre envejecer y valorar todo que aquello que enalteció tu juventud. En conclusión, volverlos a ver ya es una prioridad.


Four Tet
En cuanto a expectación se refiere, ninguna era mas alta para mi que Kieran Hebden, mejor conocido como Four Tet. Desde 2020 he escuchado al artista Londinense religiosamente, clavándome de lleno en su discografía, incluso música de su primera banda, Fridge. Su música desde el inicio ha sido una mezcla de sonidos alternativos, jazz y hip-hop con música electrónica, tendiendo a ritmos funk, experimentales y más enigmáticos que los del EDM o el techno. Sin embargo, estos últimos en conjunto con house y micro-house han tomado protagonismo en sus últimos lanzamientos y fueron la base para su set que cerró las presentaciones del Ceremonia en el escenario principal. Sin nada más que su tornamesa y luces tradicionales, Hebden presentó un set ininterrumpido basado, por lo menos los primeros 20 minutos, en un mismo beat. Las melodías con las que enganchaba al público las hacía con sus característicos sonidos orgánicos combinados con inclusiones de canciones como ‘Call Me Maybe’ de Carly Rae Jepsen y ‘Hands to Myself’ de Selena Gomez. Los tradicionales crescendos y “beat-drops” se hicieron presentes para hacer bailar a la modesta multitud que se acercó al escenario a eso de las 11:40 de la noche. El set fue entretenido e invitaba al constante movimiento; solo al final Hebden presentó dos temas del último álbum de Four Tet, Three: ‘Daydream Repeat’ y ‘Loved’ esto más como un cierre, que se sintió como cuando prenden las luces del antro ya cuando va a cerrar. Si bien la experiencia fue satisfactoria y es admirable ver a Hebden mezclar y crear sonidos, me voy con un dejo de decepción: esto por la expectativa que tenía de ver una presentación más ecléctica y transformante como aquella de Live at Alexandria Palace del año pasado. Si bien el festival se prestaba más para un set de tendencias de rave, deja un poco de vacío el no ver a Four Tet haciendo la música que lo caracteriza. Como sea, es difícil no dejarse llevar por la energía de sus mezclas, que denotan su talento y a su vez compenetran y se mezclan (valga la redundancia) con la propuesta del Ceremonia. Naturalmente, quiero verlo otra vez.

El Ceremonia
Este festival ya es uno de los estandartes en la escena de música en vivo del país. Sin querer entrar en la desesperante necesidad de que todo ocurra en CDMX (o Monterrey o Guadalajara), tal vez le hace falta un lugar más adecuado, dentro de la misma Zona Metropolitana o al menos una organización más compacta. En cuanto a la propuesta, solo puedo esperar que mantengan ese nivel de variedad, intención y dinamismo; ahora que investigo esta se ha mantenido a lo largo de sus 11 años de existencia. No me cuento entre los aficionados del dembow o los corridos tumbados, pero su presencia e importancia en el país son imposibles de descartar, y combinarlo con actos extranjeros de electrónica, hyper-pop y música experimental da una sensación de que el festival mantiene su personalidad, mientras empuja sus fronteras. En resumen, lo recomiendo y volvería, incluso los precios fueron más razonables que el Corona Capital por ejemplo, aunque odio el sistema de fases. Como dije al principio, esto es con lo que hay que lidiar, pero es aun más resistible si la propuesta musical es como la que el Ceremonia tiene y enaltece.


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