En una búsqueda constante de mantener una especie de atadura con la realidad, intentamos empujar nuestras vidas e iluminarlas con ayuda de actos sencillos: desayunar chilaquiles, leer el chat del grupo de amigos, reír, andar en bici, quitarte los zapatos, acariciar a un perro, tomar una IPA. Sin embargo, nada desenmaraña más mi mente que reproducir un álbum, una grabación, una canción, un tema, una oda, un rolón. Mi búsqueda consiste en aceptar y adoptar la nueva música desde tweets, listas de reproducción automáticas, la ocasional necesidad de usar Shazam en una sandwichería. Todo esto impactando mi propia obsesión de rastrear todo aquello que me recomiendan escuchar o que quiero reproducir después de leer acerca de ello en una reseña. Constante no es la descripción adecuada de la exploración musical, interminable o implacable le quedan mejor.
La verdad es que creo que antes se acabarían los adjetivos. En 2024, exploré sin precedentes e hice una completa inmersión en un género relativamente nuevo a mis oídos: electrónica. ¿Cómo es que los denominados productores que son expertos DJs en festivales pueden crear trabajos de magnificencia increíble o puritita belleza con perillas, botones, el código binario, cables y sintetizadores? Beto ha de saber. Como si no fuera ya cuasi-infinito, la electrónica es otro mundo dentro del universo musical, algo así como las galaxias dentro de “mundos” en Super Mario Galaxy. Todo comenzó de manera más formal durante la pandemia, con los artistas compas y que forman una casual aliteración: Four Tet y Floating Points (ambos con lanzamientos este año). Verlos en vivo a ambos en el Festival Ceremonia en conjunto con otros artistas fuera del reino eterno del rock alternativo definitivamente fue otro motivante.
Mi álbum favorito de la pasada vuelta al sol ni siquiera está en esta lista, salió hace 11 años. ¿Dejo que el hecho de todo lo que queda por explorar abrume mi mente así como lo hace la obsesión conservadora de defender billonarios? Con la música al final es sencillo: la disfruto, la comparto, la recomiendo, la pongo para lavar los trastes, compro un cable para audífonos con entrada de 4.4 mm. Y al final, también aprendo. Por estas y muchas otras razones esta lista podrá verse más mezclada que en años anteriores. ¿O no? Igual y todo esto es para verme edgy y vean que además de entretenerme con el gran regreso de Vampire Weekend, me encantó el disco de un cuarteto de ambient jazz. En fin, les presento mis álbumes favoritos del 2024.
Menciones honoríficas:
- Vida de Ana Tijoux (Altafonte)
- Night Palace de Mount Eerie (P. W. Elverum & Sun)
- Moves in The Field de Kelly Moran (Warp)
- RITUAL de Jon Hopkins (Domino)
- Something in the Room She Moves de Julia Holter (Domino)

30. No Name de Jack White (Third Man)
Hay muchas cosas destacables de Jack White desde que dejó su más famoso y legendario proyecto The White Stripes. Es un ávido melómano, es uno de los mejores guitarristas de este siglo y a su vez no ha dejado de hacer música. A través de su disquera, Third Man Records, ha ayudado a bandas emergentes y creado una comunidad de presentaciones en vivo y rescatar grabaciones con su producción de viniles. Ya era hora que decidiera hacer un álbum a su propio estilo. No Name fue lanzado sorpresivamente y no solo es un back-to-basics, es Jack White dejándose llevar por lo que le gusta, accediendo a su pasado de blues-rock con una motivación renovada.
Cortes suculentos: ‘That’s How I’m Feeling’s, ‘Archibishop Harold Homes’, ‘Tonight (Was a Long Time Ago)’.

29. It’s Sorted de Cheekface (New Professor Music)
A veces tienes que solo hacerlo todo tu mismo, a tu gusto y divertirte en el proceso. Cheekface es una banda de indie-rock de Los Ángeles que genuinamente parece estár disfrutando de cada canción. Y eso es evidente en la prístina producción, sus letras que usan juegos de palabras y chistes satíricos, y la incesante energía de canciones como ‘The Fringe’ o ‘Largest Muscle’. Al mismo que suenan vivaces, Cheekface dennota experiencia en su género, siendo It’s Sorted su cuarto álbum, todos lanzados en la disquera del vocalista Greg Katz. Lo más importante de todo es que te invitan a ser parte sin obstáculos.
Cortes suculentos: ‘The Fringe’, ‘Largest Muscle’, ‘Popular 2’.

28. Perceive Its Beauty, Acknowledge Its Grace de Shabaka (Impulse!)
Nunca dejará de ser beneficioso para la música de un artista buscar nuevos caminos, nuevas inspiraciones, nuevos motivos. Shabaka Hutchings es más reconocido por ser el líder y tocar el saxofón con Sons of Kemet, quienes ya se separaron. No solo ha dejado a su principal banda detrás, si no también su instrumento. En Perceive Its Beauty, Acknowledge Its Grace, lanzado bajo su nombre de pila, Shabaka compila sonidos africanos, con instrumentos de viento varios y colaboradores para construir un álbum espiritual e inspirador. Sus tendencias jazz y new age son desafiadas a cada momento. El álbum decide reinterpretar todo aquello que Shabaka conocía, homologando satisfactoriamente el dejar el saxofón detrás.
Cortes suculentos: ‘End of Innocence’, ‘I’ll Do Whatever You Want’ ‘Breathing’.

27. People Who Aren’t There Anymore de Future Islands (4ad)
Future Islands prospera gracias a su consistencia. Casi ninguno de sus álbumes ha presentado un cambio radical en su sonido desde, al menos, su gran éxito: Singles (2014). Sin embargo, diez años después en su séptimo álbum de estudio, People Who Aren’t There Anymore, el cuarteto realmente demuestra cómo pueden seguir siendo profundamente atractivos con su particular estilo de indie pop con sonido retro y sintetizadores de amplio alcance. Como siempre vale la pena mencionar, la ineludible aura y la poderosa voz de Samuel T. Herring elevan esta colección de canciones a una muy disfrutable, solo que ahora él ya no hace todo el trabajo pesado. La producción de este álbum lo eleva por encima de sus predecesores inmediatos y Future Islands encuentra a cada esquina melodías que se pueden quedar en tu cabeza por días.
Cortes suculentos: ‘King of Sweden’, ‘Deep in The Night’, ‘Peach’.

26. Prelude To Ecstasy de The Last Dinner Party (Island)
Prelude to Ecstasy del quinteto The Last Dinner Party me atrapó sin esfuerzo con su inclinación por el melodrama y la expresión directa de sus deseos, rodeados de un estilo de rock esencial con toques orquestales. La voz fluctuante de la vocalista principal, Abigail Morris, es cautivadora, como en el coro de la excelente ‘The Feminine Urge’, uno de mis momentos favoritos del disco. Por otra parte, Prelude to Ecstasy se desarrolla como un musical, uno tan adornado como su portada, que realmente te hace buscar más. Menos mal que este es solo el comienzo de la banda.
Canciones clave: ‘The Feminine Urge’, ‘Beautiful Boy’, ‘Sinner’.

25. Total Blue de Total Blue (Music from Memory)
Hay toda una corriente en la música de la década pasada que se dedicó a crear sonidos que si bien generan nostalgia, nunca sabes exactamente como suena tan familiar. Total Blue, el primer álbum del trío homónimo, navega (casi literalmente) entre estas estéticas y un entretenido sentido de la libertad. La música es agradable, entretenida y un incesante generador de atracción para el que escucha. Pienso un poco en el meme de el gato que no está poniendo atención, o en esa música que escucharías como banda sonora de un vídeo promocional. El contenido de este último sería probablemente algo muy aburrido, pero la música de Total Blue es todo lo contrario, un viaje nostálgico de efervescencia e inmersión.
Cortes suculentos: ‘Corsair’, ‘Chaparral ‘, ‘Stone God Stomp’.

24. Why Lawd de NxWorries (Stones Throw)
Anderson .Paak es con poca discusión uno de los artistas más sobresalientes de la escena del hip-hop actual. Sus álbumes solistas con ritmos R&B y neo-soul, su punzante rapeo y sus colaboraciones explosivas rara vez son aburridas o descartables. Why Lawd es otro ejemplo. El segundo álbum del duo de Paak y Knxwledge es un paso más serio en la dirección de su debut Yes Lawd. Si bien las interpretaciones vocales en ese álbum y la intricada producción eran dignos de una disquera legendaria como Stones Throw, en Why Lawd, NxWorries explora y desafía aún más, y resulta sorprendentemente para Paak un espacio perfecto de expresión, donde da vueltas entre enojo y excitación. Simultáneamente esto otorga textura a este conjunto de números cortos y electrizantes que justifican aún más la existencia de esta colaboración, energizándote en el proceso.
Canciones clave: ‘Move On’, ‘KeepHer’, ‘WalkOnBy’.

23. One Day de Loidis (Incienso)
Loidis es uno de los aliases de Brian Leeds, un músico de electrónica oriundo de Kansas. Sú música, incluyendo bajo sus demás pseudonimos: Huerco S. y Pendant, es una exploración de house con interpolaciones de dub techno. Los ritmos son inescapables e incandescentes durante la duración de poco más de una hora de One Day, que es el sexto larga duración de Leeds. Es uno de los lanzamientos de electrónica más movidos (diríamos en México) de esta lista. Una fiesta en una casa neón con gente estrafalaria se me viene a la mente. Es un perfecto soundtrack para un lounge, pero una vez diseccionado por medio de tus audífonos, sus texturas pueden ensordecer todo a tu alrededor.
Cortes suculentos: ‘Wait & See’ ‘Love’s Lineaments’, ‘Sugar Snot’.

22. Three de Four Tet (Text Records)
Era hasta predecible que esta lista presentaría el duodécimo álbum del proyecto de Kieran Hebden. Si han seguido este blog en los últimos años se habrán dado cuenta que me quedan pocos superlativos para describir lo mucho que he disfrutado su discografía. Three se conforma del micro-house que ha caracterizado la última aprte de la carrera de Hebden, acompañándose del dub que lo inspira desde siempre y las influencias post-punk de su juventud. Hay que decir que Three no alcanza los altos de los míticos álbumes de Four Tet (su versión extendida resultó ser un poco más atractiva), pero sobre todo en sus momentos más sutiles, es otra muestra del talento de este artista, quién parece crear música desde el vacío haciéndolo ver fácil.
Cortes suculentos: ‘Daydream Repeat’ ‘Loved’, ‘Three Drums’. (Y ‘Mango Feedback’ en la versión Three+, uno de sus mejores sencillos en los últimos años)

21. GNX de Kendrick Lamar (PGLang)
A la fecha, no he escuchado ninguna de las diss tracks que Kendrick Lamar y Drake estuvieron lanzándose entre sí hace unos meses. Ese intercambio fue una bizarra demostración de lo que pasa en la mente de los artistas más famosos y una clara demarcación de como se expresan en su música (que terminara en acción legal por parte de Drake es genuinamente gracioso). GNX, el sexto larga duración de Lamar, parece a momentos existir para seguir demostrando que el ganó y que no queda duda de su estatus en la escena del hip-hop actual. Pero como en muchas ocasiones anteriores, Kendrick cuestiona cada afirmación que hace, y por más vicisitudes que su narrativa pueda tener respecto al contexto, GNX no deja de ser intenso. La producción es suculenta, combinando colaboraciones imperdibles, samples perfectamente ensamblados y el usual punzante rapeo de K-dot, lanzando rimas, frases y preguntas relampagueantes. No será tan desafiante, pero GNX es un esfuerzo destacable más de sí, un artista en su apogeo.
Cortes suculentos: ‘Luther’, ‘Hey Now’, ‘The Heart Part 6’

20. In Waves de Jamie xx (Young)
Debí haberme emocionado hasta cierto punto. Semanas después de que Jamie xx lanzó su esperado segundo álbum In Waves, por fin lo puse. Esto también pasó después de que se presentó en el Pepsi Center de la Ciudad de México y pues debo admitir que el FOMO me permeaba. In Waves es realmente un digno sucesor de In Colour, por más que se deja llevar notablemente por el dance. Jamie nuevamente trae colaboradores (Romy y Oliver Sim incluidos), nuevamente incluye coloridos samples, nuevamente hace uso de su producción expansiva pero esta vez lo aplica de una manera energizante, abandonando los inocuos beats o momentos más callados de su debut. De alguna manera, In Colour no se alejó tanto del minimalismo característico de The xx y eso lo distinguía, pero In Waves se sumerge completamente en la pista de baile la cual Jamie ha demostrado saber envolver y a la cual le creó una excelente atmósfera en apenas su segundo álbum.
Cortes suculentos: ‘Baddy on the Floor’, ‘Falling Together’, ‘Breather’.

19. “NO TITLE AS OF 13 FEBRUARY 2024 28,340 DEAD” de Godspeed You! Black Emperor (Constellation)
Un álbum de dimensiones estratosféricas que intenta lidiar con el caos, incertidumbre y desdén que la sociedad en la que existimos tiene por la vida. Simultáneamente no deja de abrazar la esperanza de que la realidad debería y puede ser diferente. Todo esto con el talento y construcción sonora que caracteriza a Godspeed You! Black Emperor. Hay poca música más esencial y relevante este año. Al 14 de Noviembre de 2024, 44,493 muertos.

18. Cascade de Floating Points (Ninja Tune)
Me saqué un poco de onda cuando escuché el álbum Crush, predescesor del quinto y más reciente lanzamiento del proyecto de Sam Shepherd: Cascade. Yo había conocido a Floating Points con el texturado y etéreo jazz electrónico de Elaenia (2015), su álbum debut. Pero esa era solo era una faceta del talentoso artista, productor y neurocientífico. Cascade al igual que Crush (2019) navega en la música para la pista, complaciéndose por las energías que otorga el dar conciertos a miles de personas dejándose llevar al ritmo de beats y melodías de sintetizadores. No deja de presentar las texturas y construcciones sonoras clave de la discografía de Floating Points, pero Cascade es un argumento más en la carrera de un artista que si bien puede encerrarse y componer una obra magnífica de minimalismo jazzístico, también puede, como aquellos que disfrutan su exposición en el tornamesa, dejarse llevar.
Cortes suculentos: ‘Ocotillo’, ‘Del Oro’, ‘Fast Forward’.

17. I Got Heaven de Mannequin Pussy (XL)
A momentos muy melódico y en otros una entretenida y seria herencia de punk en su más abrasivo, el cuarto álbum de estudio de Mannequin Pussy es uno de los lanzamientos de rock más esenciales del 2024. I Got Heaven está lleno de momentos que permiten a la vocalista Marisa Dabice dejar que su voz literalmente se razgue, pero cada coro instantáneo y balada ducle resulta igual de apremiante. La producción del álbum ayuda a que suene tanto fresco como espacioso, dejando que la banda rompa (cuasi-literalmente) con el silencio, engulléndote en guitarras distorsionadas y percusiones masivas. Finalmente, muy a pesar de que I Got Heaven no escatima en el ruido, resulta una escucha con personalidad inmediata, tal cual un álbum de punk debe ser.
Cortes suculentos: ‘I Got Heaven’, ‘I Don’t Know You’, ‘Aching’.

16. Lives Outgrown de Beth Gibbons (XL)
En mi reseña de aniversario de Dummy, el fantástico álbum debut de Portishead resalté los pocos lanzamientos que tiene el trío y sus miembros. Y evidenciando esto, Beth Gibbons apenas lanzó este 2024 su álbum debut como solista, Lives Outgrown. El álbum no es trip-hop, pero tampoco es fácil etiquetarlo. Gibbons es acompañada de coros, arreglos de cuerdas y una producción que añade percusiones oscuras y sonidos crípticos pero simultáneamente una que ayuda a enaltecer sus vivaces composiciones. Su voz, nunca conforme, suena más melancólica y no tan alienada como en las grabaciones de Portishead; un poco como sonaba en su sorpresiva aparición en ‘Mother I Sober’ de Kendrick Lamar. Lo que hace a Lives Outgrown especial no es solo su literal unicidad, también lo expansivas e intricadas que son sus canciones, exponiendo a una cantautora espléndida.
Cortes suculentos: ‘Floating on a Moment’, ‘Oceans’, ‘Whispering Love’.


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