To Pimp A Butterfly de Kendrick Lamar – Reseña de Esencialidad

Top Dawg Entertainment – 2015

No estoy muy seguro de a qué se refieren con “la voz de una generación”, especialmente en el contexto musical. Sin embargo, tampoco es tan difícil reconocer cuando un artista trasciende barreras, influye en demasía tanto creativamente como en la cultura popular y lo hace todo de la mano de una expresión genuina, llamativa y a momentos, ensordecedora. Eso es Kendrick Lamar.

2024 fue el año de Lamar. Un “triunfo” sobre Drake en su mediático duelo. Un álbum sorpresa con música adictiva muy a su usanza. Una presentación histórica en el Super Bowl. Y sin embargo, es probable que no reconoceríamos a Kendrick como el artista que es sin To Pimp A Butterfly, su obra maestra que cumplió 10 años el pasado 15 de Marzo. En 2013, Kendrick Lamar ya se había establecido como un rapero singular y punzante con good kid, m.A.A.d city. En uno de los momentos más impresionantes de su carrera, lanzó un sucesor que, sentado en las bases de good kid, expandió las temáticas, el alcance musical y la ambición.

To Pimp A Butterfly es un álbum de época y lo único que necesitas para saberlo es escucharlo. Sus 78 minutos de duración a lo largo de 16 pistas te llevan por un pasaje de protesta, auto-sabotaje, auto-realización y de constantes epifanías en la vida del artista. En el contexto del estatus actual de Kendrick, realmente resalta como el artista comenzó su ascenso a la cima de la escena haciendo lo mismo que hace ahora: cuestionando mordazmente a su alrededor, pero viendo hacia adentro en igual medida. Más aún, el poema que une temáticamente al álbum no ha perdido nada de su peso en estos 10 años: una exploración sombría pero últimamente esperanzadora de la condición humana, la espiritualidad y la auto-consciencia.

En los años subsecuentes a To Pimp A Butterfly, el álbum ha recibido un reanálisis y tomó aún mas relevancia con la primera elección ganada por Donald Trump y las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter a raíz del asesinato de George Floyd a manos de un policía. Lamar, oriundo de Compton, no puede ser mejor testigo y trovador de la experiencia negra en los Estados Unidos de América. Y por si fuera poco, el artista decidió hacer investigación y sinergia con música, artistas y cultura en Sudáfrica, lo que enaltece su discusión de la vida afro-americana. Esto también se refleja en la historia misma de todos los géneros presentados en To Pimp A Butterfly: free jazz (‘For Free?’), hip-hop sinuoso (‘These Walls’), cuasi-trap oscuro (‘The Blacker the Berry’) y soul adictivo (‘i’), entre otros estilos y vertientes. Por esto, To Pimp a Butterfly no te abruma con su intensa y profunda reflexión y entretiene a cualquiera que se entregue de lleno.

¿Seguimos? Las colaboraciones del álbum tan efervescentes como interesantes son ya una parte histórica de la escena y contexto que vio nacer To Pimp a Butterfly. Músicos extraordinarios contemporáneos como Thundercat, Kamasi Washington, Robert Glasper y Terrace Martin hacen contribuciones llamativas en muchas canciones; la producción incluye, al inseparable Sounwave, Flying Lotus, el mismo Martin, Knxwledge entre otros. Y los samples, que le dan vida, textura y se han convertido en un elemento mítico del álbum: canciones de The Isley Brothers, George Clinton, Michael Jackson, James Brown, Fela Kuti, Sufjan Stevens; la lista sigue y sigue. Eso sí, nada es más memorable que Pharrel Williams cantando el coro del himno ‘Alright’, el cual trascendería los confines del álbum para convertirse en un llamado a un futuro mejor para la vida afro-americana.

To Pimp A Butterfly es una afirmación creativa inigualable. Su magnitud es increíble, su alcance aún más y su inmediatez lo hace tan entrañable que escucharlo realmente no cuesta trabajo. También es una experiencia satisfactoria sumergirse entre todas las grandes líneas del álbum. Kendrick Lamar siempre ha tenido mi admiración en su formulación de versos, los cuales son tan intricados como complejos sin dejar del lado los ocasionales tic verbales e inolvidables frases que se han vuelto su estilo característico. Sin serlo abiertamente, todo el álbum carga con un concepto, unido en cierta medida por el poema antes mencionado y manifestándose en las diferentes “fases” temáticas que pueden detectarse a lo largo de la grabación. Con todo esto, hoy podemos decir que To Pimp A Buttefly es Kendrick Lamar por excelencia.

Y resalto: nada de esto que ha dejado de ser cierto en los últimos 10 años. Al reproducir el álbum para esta reseña, también recordé otra cosa: To Pimp A Butterfly fue el álbum que finalmente me empujó de lleno al rap. Kendrick sutilmente te muestra las posibilidades de un mundo musical que si bien ha dominado el streaming en la última década, muchas veces no deja ver lo profundo y punzante que puede ser entre tanto barullo. (A mí en particular me tocó de lleno esa época en que se puso de moda combinar rap con EDM barato). To Pimp A Butterfly es también un álbum que me acoge; lo poníamos en fiestas entre mis amigos, lo pongo completo en algún viaje en carretera, lo nombré mi segundo álbum favorito de la década. No dudo de nada de lo que he dicho en esta reseña, y entiendan que así como Lamar (nota del editor: ah, mamón) tiendo a cuestionar todo lo que digo, pero este álbum es realmente un clásico del siglo XXI y contadas grabaciones se comparan. Si Kendrick Lamar es la voz de su generación, no hay mejor muestra de esto que To Pimp A Butterfly.

I washed my hands, I said my grace
What more do you want from me?
Tears of a clown, guess I’m not all what it’s all meant to be
Shades of grey will never change if I condone
Turn this page, help me change to right my wrongs


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